«Calor humano» para paliar el frío de la calle

Cuando cae la noche, Mariano se echa una colcha por la cabeza. Desirée también se emboza en su saco, con sus dos maletas rigurosamente alineadas junto a ella. Amir, cerca del río, se las ve a veces con las ratas, que molestan en busca de calor y comida. Ángel se mete pronto en su cápsula de cartones y Emilio se acurruca en su banco, intentando que las mantas no dejen pasar el aire. El frío y la noche no perdonan a nadie, y a ellos, como al resto de las personas sin techo que viven al raso en Castilla y León, les castiga especialmente. Las bajas temperaturas de los últimos días han motivado a los albergues municipales y centros gestionados... Ver Más