El mundo ha comenzado a reconocer que el destino del clima depende de lo que suceda con el océano. En la COP30, las soluciones basadas en el océano atrajeron considerable atención e inversión, pero aún queda mucho por hacer para establecer las estructuras de gobernanza necesarias para salvaguardar este sistema planetario crítico. En la política climática mundial, el océano se ha tratado durante mucho tiempo como un elemento secundario, demasiado vasto para gestionarlo de forma eficaz y demasiado resistente para degradarse. En cambio, la atención se centró casi exclusivamente en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la preservación de los bosques. Esa era ha llegado a su fin. En la última Confere... Continuar leyendo...