Un unipersonal con tres personajes que critican, provocan e interactúan con el público. Los comienzos de Robert Moré en el teatro no responden a un llamado: ni a inscripciones ni al de la vocación. Antes fue vidriero, cobrador, reveló fotos, repartió cartas y trabajó en un taller mecánico. Hoy reparte su vida laboral entre el teatro (en todas sus posibles ramificaciones para la supervivencia), los medios y la publicidad. Moré cree que siempre se trata de un 1% de talento y 99% de ... Continuar leyendo...