27 de noviembre de 1992 y 3 de enero de 2026, dos madrugadas aciagas

Quitar a un gobernante es más simple que reconstruir un país; lo que ahora importa es si en Venezuela terminará la represión, si volverá la prensa libre, si la gente podrá vivir sin miedo, o si el país pasará de una forma de poder impuesto a otra, con la población nuevamente reducida al papel de espectadora