Letras

Dicen muchos que las letras no valen para nada. ¿De qué sirve leer? ¿Para qué sirve la historia? En ese cacareo desenfrenado que son las redes sociales, son muchos los ignorantes que insisten en que los chicos tienen que aprender en clase a hacer la declaración de la renta. Pero a ver de qué les sirve en la vida real hacerse un análisis de un texto histórico. Y, sin embargo, nunca más que ahora las letras han sido más necesarias. Son la bola de cristal en la que se observa el pasado y se adivina el futuro.Basta con ver lo que está ocurriendo en Minneapolis ahora mismo. Las patrullas del ICE están asaltando casas, coches y centros de trabajo en busca de supuestos inmigrantes ilegales. ¿Les recuerda a algo? ¿Al secuestro de ciudadanos por su origen? Es más, los agentes del ICE, que recuerdan tanto a la terrible Gestapo, no son capaces ni de diferenciar a los nativos americanos, los que ya estaban cuando hace apenas 250 años llegaron los primeros colonos que ahora quieren quitar de en medio a todo aquel que no es rubio con ojos azules, como si fuese una limpieza racial en toda regla. Luego están las novelas y películas que plantean escenarios que parecen impensables. Pero escritores y guionistas son capaces de oler el ambiente y adelantarse a lo que podría ocurrir. Es lo que Stephen King llama el ‘¿y si...?’. Por ejemplo, Margaret Atwood imaginó en El cuento de la criada una teocracía en EEUU donde las mujeres perdían de golpe sus derechos y eran obligadas a concebir para las clases dirigentes. La película Civil War, una maravilla, propone unos EEUU en lucha entre sus propios ciudadanos. ¿Les recuerda a algo? Las letras adivinan pasado y futuro.