Hemos empezado el año con las televisiones sanchistas fustigando a los sufridos telespectadores con comentarios a todo trapo sobre el destituido presidente Mazón como si fuera el único problema de los españoles; sin embargo, de las corruptelas del régimen de Pedro Sánchez (PS) aplican la sordina.Los políticamente correctos de toda la vida y los euróticos han prodigado ligeros balbuceos sobre la captura del ‘presunto’ delincuente Maduro. En cambio, la fiscal general norteamericana Pam Bondi ha confirmado la imputación de Maduro por «conspiración narcoterrorista» sin tener en cuenta las atrocidades cometidas en su país.Los verdes, demás comunistas y socialistas, los cautivados por la cultura woke, nos comentan que no se ha respetado el «derecho internacional», cuando ellos no respetan a menudo el derecho constitucional ni incluso la vuelta ciclista a España. Además, hemos comprobado que son capaces de pactar con Satanás y, hasta hace poco, con el mismo infame venezolano secuestrado por la DEA.Un veterano diplomático y experto en Inteligencia ha comentado que «España y la Unión Europea deben condenar este atentado contra el derecho internacional», añadiendo que «si EEUU viola el derecho internacional en el Caribe o en América del Sur, Rusia podrá hacerlo después en los países bálticos». Añade que «el derecho internacional quedará solo para los países medianos porque los grandes lo pasarán por encima». No comparto su visión; creo que hasta ahora ha fallado el derecho internacional y las Naciones Unidas (ONU) demasiadas veces y una operación quirúrgica como la de Venezuela está más que justificada. Sobre la postura de Rusia sobre los países bálticos, le recuerdo que forman parte de la OTAN y en el caso de que Rusia los invadiera, se arriesgaría a una posible escalada nuclear. Ni ellos ni nosotros la deseamos.Es más que evidente que estamos viviendo en España con un régimen que aparenta ser democrático o en un bolivarianismo light. Por otra parte, millones de mensajes en las redes sociales bromean, no es baladí, pidiendo al presidente Trump que siga con la limpieza exprés en La Moncloa. Quedan en una situación de vigilancia preventiva PS, siervo de Maduro y de Puigdemont, y un presunto embajador del Cartel de los Soles llamado Rodríguez Zapatero.A los plácidamente situados en el stablishment les diré que ser políticamente correcto es el primer paso hacia lo indeseable, por mirar hacia otro lado cuando toca mojarse y condenar la corrupción.También creo que es muy acertada la frase de que «el mayor enemigo de la democracia es la corrupción» y, lamentablemente, la tenemos muy extendida y profundamente calada en nuestro Gobierno y en algunos partidos políticos.Dicen que el presidente Trump ha violado el derecho internacional y me pregunto de qué sirve este derecho internacional cuando se permite que dictadores manchados de sangre se exhiban impunes en las Naciones Unidas o en las relaciones diplomáticas. Recordemos que la primera prioridad de la ONU es mantener la paz y la seguridad internacionales, tareas de ingente costo económico con muy limitados resultados. Ha derivado su esfuerzo en los llamados «decenios para el desarrollo», de los que tampoco tampoco tenemos los esperados resultados. De los 193 países miembros de la ONU, unos 75 son democracias plenas o limitadas, el resto son regímenes híbridos o autoritarios. Por ello creo que no es arriesgado decir que esta organización, que nació en 1945 con tantas esperanzas y en la que hay cinco países con derecho de veto, no es el mejor foro para dar lecciones sobre democracia o derecho internacional.Me van a permitir que me una a la inmensa alegría de millones de venezolanos por la caída de Maduro; ahora ven con esperanza el futuro de Venezuela. Cerca de ocho millones han dejado su país buscando protección y una mejor vida.Ya he comentado que el presidente Trump no es un clásico político, es un outsider al que se le critica por sus crudos comentarios, al estilo de un cowboy; pero sensatos analistas nos dicen que no debe ser juzgado por sus palabras o modales. El 47 presidente de los EEUU debe ser juzgado por los resultados.Pedro Sánchez ha condenado con firmeza la reciente violación de la legalidad internacional en Venezuela. Nos lo cuenta alguien que no tiene la menor credibilidad, que ha violado continuamente las más elementales reglas democráticas, que nos ha situado en el ridículo internacional y muy cerca de las narcodictaduras. Millones de españoles deseamos que el efecto Maduro se lleve por delante a dos indeseables, Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.