Somos los humanos muy de refranes. Nos gusta mucho utilizar frases hechas, máximas morales o, mejor, éticas. En castellano y en las demás lenguas cooficiales del Estado. Son consignas, reglas de juego, muchas de ellas dictadas por los clásicos. A mí me gustan por lo que entrañan de reconocimiento y culto al clasicismo, a las bases culturales de Europa. Al usarlas hacemos un viaje de siglos al pasado, pero las necesitamos para ganar el porvenir. Europa camina sin lugar a dudas hacia un nuevo renacer de las artes, las ciencias, la Cultura, con mayúscula. Ya se está empezando por meoras en museos, que se estaban convirtiendo en algarabía, más que en lugares de recogimiento.