Mientras el resto de la ciudad intenta recuperarse de los excesos navideños y de las rebajas, en la Biblioteca Pública Rosalía de Castro se vive una cuesta de enero muy diferente: la de los exámenes finales. El silencio sepulcral solo se rompe por el pasar de las hojas y el tecleo incesante. Para muchos estudiantes, este edificio se ha convertido en su segunda casa, especialmente los domingos, al ser la única biblioteca que abre sus puertas este día de la semana precisamente en «horario especial exámenes» de 09.00 a 21.00 horas.