Los motivos ocultos por los que todos los imperios quieren conquistar la gélida Groenlandia desde la IIGM

La importancia estratégica de la aquella Groenlandia colonizada por los vikingos, tierra por la que suspira Donald Trump estos días, se reavivó tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939. La ocupación de Dinamarca en abril de 1940 por parte de la Alemania nazi supuso una interrupción de los contactos entre el país y la isla. La solución llegó en forma de tratado defensivo. En 1940, Estados Unidos se hizo cargo 'de facto' de la defensa del territorio en caso de invasión y se comprometió a velar por su reabastecimiento hasta el final del conflicto. Y no crean que fue una decisión baladí; la realidad es que el viejo territorio vikingo era la llave de las rutas marítimas del Atlántico al hallarse entre el Norteamérica, Europa y Rusia. El mismo Winston Churchill señaló en sus memorias la importancia de la isla para una Gran Bretaña que, durante los meses más duros de la guerra, sobrevivió al bloqueo nazi gracias a los convoyes de armamento y vituallas que llegaban desde el otro lado del Atlántico: «Entre Canadá y Gran Bretaña están las islas de T erranova, Groenlandia e Islandia. Todas se encuentran cerca del flanco de la ruta más corta o de círculo máximo entre Halifax y Escocia». El 'premiere' incidió también en que «unas fuerzas con bases en estos puntos intermedios podrían controlar toda la ruta», ya fueran aliadas o germanas. Era, en definitiva, una de las llaves de la supervivencia británica. Estados Unidos reaccionó y abrió bases militares en la isla para asegurar el tráfico marítimo y aéreo sobre el Atlántico a partir de 1941. « Roosevelt tomó medidas para instalar una base aérea propia en Groenlandia. Sabíamos que los alemanes ya habían establecido estaciones meteorológicas en la coste este, frente a Islandia. Por tanto, su medida fue oportuna», dejó sobre blanco el 'premiere'. En sus palabras, gracias a esta y otras tantas medidas, el presidente consiguió que los «buques mercantes y los de guerra que quedaran averiados durante los duros enfrentamientos pudieran repararse» sin necesidad de regresar a EE.UU. Con todo, la máxima fue siempre la protección de los convoyes de la guerra submarina del Tercer Reich. Como colofón, los aliados aumentaron la extracción de criolita en la isla, un mineral clave para la producción de aluminio que, durante la Segunda Guerra Mundial , ya se utilizaba en la fabricación de aviones. Los réditos que dio a Estados Unidos la explotación de este material superaron con creces los gastos por administrar la zona. Quizá por ello, quizá por la importancia estratégica del territorio, o puede que por todo a la vez, el país actualizó el tratado de defensa con la isla tras el conflicto. Un pacto sobre el que inauguró la base aérea de Thule y conservó otras dos que, en la actualidad, permanecen gestionadas por el gobierno local. Groenlandia mantuvo su importancia estratégica con la llegada de la Guerra Fría . La isla, una vez más, se convirtió en una llave natural hacia los puertos árticos del nuevo gran enemigo mundial –la Unión Soviética– y en la sede de una posible base de observación que evitara el uso de los nuevos misiles balísticos intercontinentales. De ahí el alumbramiento de Thule. En el ensayo 'El mundo indígena', el Grupo Internacional de Trabajo sobre los Asuntos Indígenas sostiene que, ya en los años cincuenta, Estados Unidos instaló un sistema de radar en esta base aérea como parte de su cúpula defensiva contra posibles proyectiles rusos. Amén de que guarda en la región un supuesto arsenal secreto nuclear. La segunda gran razón, tanto de ayer como de hoy, de la importancia de Groenlandia es la económica. Entre sus fronteras, Groenlandia atesora algunos de los depósitos más grandes de las llamadas ' tierras raras ' (REE, por sus siglas en inglés). Así lo confirma el militar y profesor universitario Federico Aznar Fernández-Montesinos en su dossier ' Dinamarca y el Ártico. El caso de Groenlandia ': «Este es el nombre común con el que se conoce a 17 elementos químicos [...] Se califican de 'raras' debido a que es muy poco común encontrarlos en una forma pura, aunque hay depósitos de algunos de ellos por todo el mundo». En la lista se hallan elementos tan desconocidos para los profanos como el neodimio, el praseodimio, el disprosio y el terbio. Materiales básicos en nuestro día a día. «Para comprender la relevancia estratégica de estos minerales debe referirse que son imprescindibles para la producción de bienes electrónicos: catalizadores, magnetos, turbinas, bombas… sus propiedades magnéticas permiten reducir el peso de los equipos. Las REE son fundamentales para la implementación de las energías renovables que, a su vez, lo son para la transformación de los sectores de la energía y el transporte, la economía verde», sostiene el militar. Y va un ejemplo: las 'tierras raras' –el 10% de cuyas reservas están en Groenlandia– son básicas para elaborar vehículos eléctricos. Pero las ' tierras raras ' no son el único tesoro que esconde Groenlandia. Los datos demuestran que el Ártico es rico en gas –alberga el 30% de las reservas mundiales– y petróleo –con entre un 13% y un 20%–. Y, dentro del territorio, la isla es uno de los caballos de batalla. «Los puntos donde mayores reservas se encuentran son la cuenca Amerasiática, la cuenca ártica de Alaska, la cuenca de Barents Oriental, la cuenca del Rift de Groenlandia Oriental, la cuenca de Groenlandia Occidental, Canadá Oriental, la cuenca de Siberia Occidental y la cuenca de Yenisey-Khatanga», añade el experto. Y eso, por no hablar de sus yacimientos de minerales como paladio, diamante, platino, cobalto, níquel y un largo etc. Groenlandia es también –por si no fuera ya poco– el sexto de los diez países con más reservas de uranio del mundo, un hecho que la ha ligado desde siempre a la guerra atómica. Y eso, a pesar de que Dinamarca rechazó en 1957 la presencia de armas de este tipo en todo su territorio. En 1958, por ejemplo, comenzó a levantarse en la isla un gigantesco complejo subterráneo llamado 'Camp Century'. El enclave ha sido definido como una ciudad colosal escondida bajo los hielos y equipada hasta con un reactor nuclear portátil. Aunque la construcción se paralizó en 1967 debido a problemas logísticos, en sus tripas todavía se esconden toneladas de residuos peligrosos para el medio ambiente.