Aunque algunos se han quedado en el camino, el sector comercial cordobés ha cerrado 2025 con la sensación de haber realizado un difícil ejercicio de «resistencia, adaptación y compromiso urbano». Con estas palabras, define el presidente de la federación Comercio Córdoba, Rafael Bados, el final de un año complicado «con un contexto complejo y cambiante» en el que el aumento de los costes, la presión de la competencia on line y los cambios en los hábitos de consumo han puesto en jaque a los autónomos que lideran el comercio de cercanía frente a las grandes franquicias y multinacionales que hacen la guerra por su cuenta. Según la Asociación de Autónomos ATA, el comercio de la provincia perdió 369 autónomos en 2025, pasando de 14.096 a 13.727 en un contexto generalizado de cierre de negocios en el que los comerciantes quieren ver los brotes verdes a pesar de las dificultades. Según Bados, «el comercio de cercanía ha vuelto a demostrar su papel como motor económico y social de la ciudad y ha contribuido a mantener vivos los barrios y dinamizar los ejes comerciales urbanos, sosteniendo empleo estable, especialmente femenino».