En 2011 casi abordo un globo aerostático en Marne-la-Vallée, Francia, a 32 kilómetros al este del centro de París. El aeronauta, o piloto a cargo, me animó a subir, aseguró un viaje placentero, seguro e inolvidable. Pero tuve miedo. No creo que pueda pensar nada a nueve mil pies; a esa altura nadie es ateo. […] The post Estarse quieto y esperar appeared first on EL NACIONAL .