¿Cuántas veces hemos oído esas tres palabras de marras referidas al ámbito de trabajar menos aceptando, faltaría más, un sueldo inferior?. Tiempo ha que gente joven ha interiorizado ese lema sagrado para ellos y que repiten como un mantra. Se quejan, no les falta razón, de que muchos de ellos perciben un sueldo bajo que no les permite encarar un proyecto de vida y aún así persisten en la idea; no saben que la vida es una montaña rusa y que algún día mirarán por el espejo retrovisor pero tal vez sea demasiado tarde.