Tensión en Son Moix entre Mojica y algunos aficionados a la llegada del RCD Mallorca de Vallecas

La afición parece haber dicho basta tras la derrota del RCD Mallorca en Vallecas, 2-1, una derrota que ponía punto y final a una mala primera vuelta, con 18 puntos, sólo uno más que el descenso. Los bermellones repiten puntuación de la segunda vuelta del curso pasado, es decir, que la segunda temporada con Arrasate por ahora no ha mejorado nada. De hecho, la primera vuelta de la temporada pasada sí fue muy buena, con 30 puntos. Pero desde hace un año el Mallorca no carbura. La nueva imagen de falta de recursos e impotencia que mostraba el Mallorca en Vallecas provocaba el estallido de algunos aficionados. En Vallecas se escuchaban gritos de "directiva dimisión" se reclamaban fichajes a Pablo Ortells y Alfonso Díaz. "Nos vamos a segunda" gritaban unos jóvenes aficionados bermellones desesperados. A la llegada del equipo a Son Moix se habían concentrado una treintena de seguidores, citados en las redes sociales. El propio presidente del Moviment Mallorquinista había indicado "antes de que sea demasiado tarde" para protestar por el nivel del equipo. Los gritos se repetían contra Díaz y Ortells, quienes a su salida explicaban que era necesario tener unión y que el club va a seguir trabajando para mejorar el equipo. Sin embargo, el momento de mayor tensión se producía con Johan Mojica, en el centro de las críticas de algunos aficionados. Aunque los gritos habían sido en general contra el equipo, a la salida de Mojica se recrudecían los gritos. Algunos seguidores iban con capucha. No había apenas seguridad y pudo haber ocurrido algún incidente grave. Mojica trataba de explicarse y pedía respeto y unión, el jugador trataba de explicar entre los gritos de los seguidores que no es falta de profesionalidad, que entiende el enfado y que había que estar juntos y protestar en todo caso al final del próximo partido contra el Athletic. Algunos seguidores le reprochaban mala actitud frente a la afición en los partidos en Son Moix. La conversación fue subiendo de tono entre algunos insultos y descalificaciones hacia el jugador, que exigía respeto mientras algunos le decían que se fuera a casa. Finalmente no pasó a mayores.