En Valdeorras (Ourense), el paisaje sabe guardar memoria. Tras los grandes incendios del verano de 2025 las cicatrices quedaron a la vista: lomas desnudas, ceniza suelta, caminos rotos y una pregunta repetida en las aldeas cuando llegan las primeras lluvias: ¿bajará el agua "negra" hacia el regadío, los manantiales o los riachuelos que abrevan al ganado?