La Audiencia de Granada enjuicia desde este lunes a una veintena de presuntos narcos que formaban parte de una organización criminal dedicada a introducir hachís desde Marruecos en la Costa de Granada mediante el uso de narcolanchas. En total, se sientan en el banquillo 19 personas de nacionalidad española, marroquí y rumana, acusadas de presuntos delitos contra la salud pública, de contrabando y de integración en grupo criminal. Los procesados se enfrentan a una petición fiscal de hasta ocho años y medio de prisión y al pago de multas que alcanzan los 17 millones de euros para cada uno, según detalla el escrito de acusación del Ministerio Público. La desarticulación de esta banda ha sido el resultado de una investigación conjunta del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas de la Comandancia de la Guardia Civil de Granada y del Servicio de Vigilancia Aduanera. Los agentes tuvieron conocimiento de que, desde agosto de 2019, varios acusados se dedicaban a recibir alijos en la costa granadina procedentes de Marruecos en embarcaciones semirrígidas. Las pesquisas, que incluyeron la intervención telefónica con autorización judicial, permitieron a los investigadores determinar el funcionamiento de esta red que, según resalta el fiscal, operaba de forma "programada y jerarquizada". Entre los acusados se encuentran los pilotos de las lanchas, los encargados de la vigilancia, del abastecimiento de gasolina, los porteadores y los responsables de la "guardería", el lugar donde se oculta la droga hasta su distribución. El golpe final a la organización se produjo en la noche del 29 de diciembre de 2019, cuando la Central del Centro Operativo de Servicios alertó a la Guardia Civil de Nerja (Málaga) sobre una embarcación sospechosa. Esta navegaba a gran velocidad con numerosos bultos en su interior, a unas 12 millas náuticas de la costa. Al llegar al lugar, los agentes encontraron la embarcación varada en la playa y a siete individuos descargando la mercancía, que emprendieron la huida a pie al percatarse de la presencia policial. Tras la persecución, varios de ellos fueron detenidos y se incautaron un total de 56 fardos con 1.581 kilos de hachís, cuyo valor en el mercado ascendería a más de 2,6 millones de euros.