La Rioja despega, a partir del 27 de marzo de 2026, Vueling conectará Logroño con Barcelona tres veces por semana. Una oportunidad histórica para el turismo, la economía y el orgullo riojano. Por fin llega una noticia que muchos riojanos llevaban tiempo reclamando, vuelos directos entre Logroño y Barcelona. La aerolínea Vueling Airlines comenzará a operar esta ruta a partir del 27 de marzo de 2026, según ha confirmado el Gobierno de La Rioja. Habrá tres frecuencias semanales —lunes, miércoles y sábados—, y en verano se ampliarán a martes, jueves y sábados, adaptándose a la demanda turística. El trayecto, de apenas 30 minutos de vuelo, permitirá a los riojanos estar en Barcelona en menos tiempo, Durante los primeros años del contrato (hasta 2027, con opción de prórroga hasta 2029), se programarán más de 600 vuelos y se ofrecerán cerca de 220.000 asientos, un salto enorme para la conectividad de una comunidad que hasta ahora dependía casi exclusivamente de la carretera. El turismo en La Rioja tiene cada vez más peso. Según los últimos datos de Exceltur, representa alrededor del 9 % del PIB regional. Esto no solo habla de hoteles y restaurantes, sino también de empleo, oportunidades y vida para muchas localidades. El enoturismo es la gran carta de presentación, bodegas centenarias, pueblos de piedra, paisajes de viñedos y experiencias gastronómicas únicas atraen cada año a miles de visitantes nacionales e internacionales. Con los nuevos vuelos a Barcelona, esta cifra puede crecer notablemente. Porque no se trata solo de conectar dos aeropuertos, sino de abrir La Rioja a Europa. Desde El Prat, uno de los aeropuertos más transitados de España con más de 80 destinos nacionales e internacionales, los viajeros podrán llegar a Logroño con un solo billete y equipaje facturado hasta destino final. Eso significa que un turista alemán, británico o italiano podrá aterrizar en la cuna del vino español sin escalas largas ni cambios complicados de transporte. Y eso, en turismo, es una ventaja competitiva enorme. Jesús Ángel Herrera, presidente de la Asociación de Agencias de Viajes de La Rioja, lo tiene claro, “esta conexión hacía falta desde hace mucho tiempo. Es una opción que mejora la movilidad de los riojanos y amplía las oportunidades del sector turístico”. Herrera subraya que el principal cambio es la reducción del tiempo de viaje. Hasta ahora, desplazarse de Logroño a Barcelona implicaba 5 o 6 horas por carretera o autobús. Con este vuelo, el trayecto se reduce a 30 minutos. Además, la ruta no solo facilitará la salida de los riojanos, sino que atraerá nuevos visitantes, “el turista francés e italiano son los que más nos visitan, pero confiamos en que esta ruta anime también al británico a descubrir nuestra región”, señala. Durante la temporada alta, las frecuencias aumentarán y los horarios se adaptarán para facilitar escapadas de fin de semana y viajes de negocios. Los vuelos partirán desde Barcelona a las 8:30 horas y desde Logroño a las 10:40 horas. El aeropuerto de Logroño-Agoncillo llevaba tiempo necesitando un impulso. La falta de conexiones regulares había limitado su papel en el mapa aéreo español, pero este nuevo acuerdo, financiado por el Gobierno de La Rioja, lo cambia todo. Con esta ruta, La Rioja entra en el circuito de las grandes redes aéreas europeas. Desde Barcelona, los viajeros podrán conectar directamente con ciudades como París, Roma, Londres o Ámsterdam. Y para los empresarios riojanos, especialmente los del vino y la agroindustria, será una forma más ágil y cómoda de moverse. Además, esta medida contribuye a reducir el aislamiento rural, porque mejora la movilidad de los habitantes de toda la comunidad. El impacto no se quedará solo en Logroño, Haro, Nájera, Calahorra o Alfaro también verán cómo su oferta turística y comercial se beneficia del aumento de visitantes. El objetivo final es claro, hacer de La Rioja un destino más accesible, competitivo y sostenible. La Rioja es mucho más que vino, pero el vino lo explica todo. Sus bodegas, sus pueblos y su paisaje son el corazón de un turismo cada vez más experiencial. Los visitantes buscan algo más que una cata, quieren escuchar historias, conocer a los viticultores y caminar entre viñas. La nueva conexión aérea puede convertirse en el motor que dinamice la economía local, impulsando el empleo en hostelería, transporte, guías, cultura y comercio. El impacto positivo se reflejará en pequeños detalles, más reservas en alojamientos rurales, más visitas guiadas en bodegas, más ventas en tiendas locales. Y todo eso se traduce en más vida para los pueblos. Como dice Herrera, “cuanto más fácil sea venir, más gente vendrá. Y cuando prueban La Rioja, siempre quieren volver”. La conexión aérea entre Logroño y Barcelona no es solo una ruta más en el mapa, es una oportunidad real para el desarrollo. Representa una apuesta por el turismo sostenible, la economía regional y la calidad de vida de los riojanos. En tiempos donde las distancias se miden en minutos y la visibilidad es clave, esta medida coloca a La Rioja en el radar del viajero moderno, del que busca autenticidad, cercanía y experiencias memorables. El vuelo despega el 27 de marzo de 2026, pero el verdadero viaje empieza antes: el de una región que, con los pies en la tierra y la mirada en el cielo, vuelve a creer en su propio potencial.