La pesca de bajura en la Marina Alta se planta ante la nueva ley europea: "Es imposible de cumplir"

La nueva normativa del reglamento de control pesquero en la Unión Europea, que entró en vigor el 10 de enero, ha puesto en pie de guerra al sector. Desde las cofradías advierten que algunas de sus exigencias son técnica y operativamente inviables, especialmente para las pequeñas embarcaciones, y que su aplicación podría poner en riesgo la continuidad de la actividad. Así lo ha manifestado Paco Catalá, patrón mayor de la cofradía de pescadores de Calp, a COPE Dénia Marina Alta, quien asegura que la norma es "abusiva" e "insoportable". El reglamento obliga a pesar a bordo todo el pescado capturado a partir de cero kilogramos, una medida que Catalá considera imposible de aplicar en barcos de tres o cuatro tripulantes. "Ahora estos señores no saben que las embarcaciones van de tres y cuatro. El patrón no puede dejar el puente", explica, alertando del riesgo que supone para la tripulación, especialmente en días de mala mar, cuando la precisión en el pesaje es todavía más difícil. "Es muy difícil que siga todo exacto", insiste. El patrón mayor denuncia que la norma parece hecha "para sancionarnos" y no tiene en cuenta la realidad del día a día en el mar. "Esto es abolirnos", lamenta Catalá, describiendo la medida como una soga al cuello. "Estas medidas que nos aplican es clavarte una soga y apretar, apretar el cuello y que te ahogues", afirma con contundencia. La faena en el mar se complica exponencialmente. Paco Catalá detalla que, tras sacar el pescado, primero hay que clasificarlo por especies, lo que puede llevar más de una hora, y después pesarlo, mientras el producto necesita hielo para no estropearse. "El pescado necesita hielo, no puede estar cuatro horas sin hielo", subraya. Se queja, además, de que este férreo control no se aplica al pescado de fuera de las fronteras comunitarias: "Eso sí que puede entrar, pero de frontera para adentro nos castigan". La dureza de las condiciones de trabajo se ve agravada por estas nuevas exigencias burocráticas, que dejan a los marineros sin tiempo para lo más básico. "No tienen ni para comer un plato caliente, se hacen bocadillos", expone el patrón mayor de Calp. Critica también que se persiga la tradición de que un marinero se lleve a casa una pequeña cantidad de pescado para consumo propio: "Que un marinero se lleve un kilo de pescado a casa, ¿están robando? Es una barbaridad lo que está pasando". El malestar es generalizado en todo el país. "No hay ningún patrón mayor de toda España que esté de acuerdo con esta normativa, todos estamos en contra y quemados", asegura Catalá. El sector está intentando dialogar con la Secretaría General de Pesca para buscar una solución, aunque de momento sin éxito. La sensación de impotencia es tal que el patrón de Calp lanza un reto a los legisladores europeos: "Lo que tienen que hacer es embarcarse y conocerlo, que después apliquen la normativa que quieran aplicar, pero que se pueda cumplir". A pesar del rechazo frontal, el sector insiste en su voluntad de colaborar, pero con reglas lógicas. "Nosotros lo que queremos es cumplir. Estamos por la labor de cumplir las normativas que nos pongan para llevar adelante, pero este tipo de normativa es imposible", concluye Catalá. Advierten que, si la situación no cambia, la gente dejará el mar y se perderá un producto de gran calidad y una forma de vida tradicional del Mediterráneo.