"Seremos pocos, pero aquí no tienen que tosernos así": Ángel Expósito recoge el malestar de los ciudadanos groenlandeses por la presión de Trump

El comunicador Ángel Expósito y el equipo de 'La Linterna' han puesto rumbo a Groenlandia, uno de los territorios más fríos del planeta en clima, pero de los más calientes en el tablero de la geopolítica. El viaje, sin embargo, ha sufrido un contratiempo, ya que las malas condiciones meteorológicas han impedido que el equipo despegue desde Reikávik (Islandia), escala obligatoria en su ruta hacia Nuuk, la capital groenlandesa. Este interés renovado en la isla helada del Ártico se ha intensificado después de que Donald Trump evidenciara sus "renovadas ansias imperialistas", según comentaba Jorge Bustos en 'Herrera en COPE'. Expósito ha explicado que, pese a la meteorología adversa, con una sensación térmica de 15 grados bajo cero, el plan es salir hacia Groenlandia en las próximas horas. Groenlandia es un territorio con una extensión cuatro veces superior a la de España, pero con una población de apenas 50.000 habitantes. Su valor no reside en su demografía, sino en sus enormes recursos minerales y, sobre todo, en su posición estratégica. El deshielo del Ártico está abriendo nuevas rutas comerciales que son codiciadas por las grandes potencias mundiales. "Las rutas comerciales son más importantes todavía que las minas", ha subrayado Expósito, destacando el factor económico que se suma a la tensión militar. Durante su intervención en 'Herrera en COPE', Expósito ha descrito el sentir de la población local ante las pretensiones de Trump. Groenlandia, un territorio autónomo que forma parte del reino de Dinamarca, vive una mezcla de orgullo, miedo e indignación. La mayoría de su población es de etnia inuit, y convive con daneses de origen nórdico que ven con preocupación la nueva dinámica del orden mundial. Este sentimiento lo resume la declaración de Ulloriaq, un ciudadano groenlandés, que confesaba su temor: "Es un poco aterrador, no estoy cómodo con que Trump hable de que por las buenas o por las malas vaya a conseguir Groenlandia". Y añadía su preocupación: "Espero que sea solo palabrería, pero es que ves lo que pasó en Venezuela [...] y creo que por las malas podría ser el camino militar". A pesar de que Dinamarca es miembro de la OTAN, lo que hace que una acción militar parezca 'inconcebible', el temor es real. Expósito también ha señalado la existencia de un factor interno de desestabilización: un movimiento de independentistas que no desean ser "ni americanos ni daneses", añadiendo complejidad a un "carajal muy importante" en una de las zonas más estratégicas del planeta. La isla no solo es un tesoro por sus recursos minerales, que incluyen oro, minerales críticos, tierras raras y petróleo, sino que su valor geoestratégico se ha multiplicado. El deshielo provocado por el cambio climático está abriendo rutas comerciales que, vistas desde el Polo Norte, acortan drásticamente la distancia entre potencias como Rusia, China, Canadá y Estados Unidos. Este nuevo escenario podría abaratar el comercio mundial a la mitad, suponiendo una transformación logística sin precedentes. A esta ventaja comercial se añade un factor determinante en seguridad y defensa. La posición de Groenlandia es tan crucial que un misil tardaría un tiempo mínimo en alcanzar su objetivo entre los grandes bloques, sin necesidad de cruzar el Atlántico o el Pacífico. Esta realidad convierte a la isla y su base militar de Pitufic en Nuuk en un enclave absolutamente trascendental en la geopolítica moderna. Según Expósito, este repentino interés global ha dejado a la población local en un estado de shock, si bien muestran también "un punto de orgullo nacionalista". El periodista resume el sentir popular con una frase reveladora: "Seremos pocos, pero aquí no tienen por qué tosernos de esta manera". Este escenario, sumado a las tensiones en otras partes del globo, confirma que está cambiando el orden mundial y Groenlandia se ha convertido en uno de sus escenarios clave.