El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha mostrado en 'Herrera en COPE' su satisfacción por la visita de León XIV a España, previsiblemente en 2026, con una ruta que llevaría al Santo Padre a Barcelona, Madrid y Canarias (no necesariamente en ese orden). Para el arzobispo de Valladolid, el viaje a España de un Pontífice quince años después de la última con Benedicto XVI, “supone una alegría” y “un aliento para la comunión y misión de la Iglesia en España”. A juicio de Argüello, podría “abrir el horizonte de que formamos parte de una comunión más ancha y que la Iglesia está llamada a ser signo de esta comunión y signo de la buena noticia, germen de lo que León XIV insiste, una paz desarmada y desarmante en todos los ámbitos de nuestra vida”. En cuanto a la fecha, aún por confirmar desde la Santa Sede, podría ser en junio, con motivo de la conmemoración del centenario de la muerte de Antoni Gaudí, arquitecto de la Sagrada Familia, cuyas obras podrían concluir coincidiendo con la efeméride. “Es probable junio, un viaje de estas características hay que prepararlo con tiempo pero la Santa Sede es la que confirma fechas y programa. La referencia de Gaudí está, pero es la Santa Sede la que confirma definitivamente”, ha recordado Argüello. Cuestionado por el motivo por el que el primer borrador incluye también como destinos Madrid y Canarias, Argüello ha explicado que “ha sido una decisión dentro de la multitud de solicitudes”, pero sostiene que lo importante es la presencia del Pontífice en nuestro país. “Estar presente en Madrid es manera de encontrase con obispos de toda España, pero no solo obispos, también la posibilidad de algún gran encuentro que convoque a personas de diversas partes de España para vivir esa experiencia de comunión”, ha manifestado. Sobre el paso de León XIV por Canarias, el arzobispo de Valladolid lo atribuye a la intención del Santo Padre de ser “fiel a algunas intenciones que el Papa Francisco tenía”, entre ellas visitar las islas para “poner la mirada en el fenómeno migratorio”. “No se puede estar en todos los sitios, el tiempo es limitado, la duración no va a ser fugaz de un día o dos, pero no como la de Juan Pablo II que estuvo dos semanas” (en su primera visita en 1982).