Xabi Alonso jugó a las órdenes de José Mourinho y a las de Pep Guardiola. Viendo cómo ganó la liga con el Bayer Leverkusen practicando un fútbol de posición, ofensivo, dinámico… uno diría que bebió más de la fuente de Guardiola, que hace unas semanas le recomendó que meara con la suya. Ayer prefirió sacar el libreto del portugués. Viendo que el Barça llegaba mejor, que le supera en fútbol en el medio campo y que no podía contar de entrada con Mbappé rehusó plantear un partido de tú a tú. Eligió plantarse en un bloque bajo y salir a la contra. Por lo menos consiguió igualar las fuerzas y disputar la final hasta el último minuto pero la acabó perdiendo, como Ancelotti la temporada pasada. Las finales no se juegan, se ganan. Es un mantra grabado a fuego en el ADN del Real Madrid. Pues el Barça de Flick le ha ganado al Madrid las tres finales disputadas. Seguirá Xabi Alonso en el banquillo porque la derrota fue decorosa pero seguirá en el alambre porque su fútbol no convence, ni ante el Barça ni ante casi nadie. El Barça sí fue reconocible, siempre lo es en la victoria y en la derrota. La defensa (mejorable) en linea adelantada, Pedri y De Jong marcando el ritmo en el centro del campo y Raphinha y Yamal picando arriba, combinando control y vértigo. El brasileño ha sido el MVP indiscutible de la competición, el mejor en la semifinal contra el Athletic Club y el mejor en la final con sus dos goles. Ayer le discutió el premio al mejor del partido De Jong, con un despliegue tremendo sobre todo en la segunda parte. Yamal sigue en la linea de los últimos partidos, participa mucho, genera peligro pero últimamente se equivoca demasiado en la toma de decisiones. Un par de nombres propios más. Joan García paró lo que tuvo que parar y levantó su primer título con el Barça, a eso ha venido entre otras cosas. Y volvió Araújo, entró en los últimos minutos, fue manteado por sus compañeros y levantó el trofeo como capitán. La temporada pasada la Supercopa le sirvió al Barça como palanca hacia una segunda parte magnífica de temporada. Este año debe servirle para reforzarse en su posición. Está bien posicionado en la liga, el jueves en Copa no se puede despistar en su visita a Santander (el líder de Segunda), pero el tema es Europa. Para aspirar a la Champions hay que mejorar en solidez defensiva, hay tiempo.