Letras. Medio siglo sin Agatha Christie

Agatha Christie murió el 12 de enero de 1976. El legado de La dama del misterio consta de alrededor de 65 novelas policiacas,14 colecciones de cuentos y más de 4 mil millones de copias vendidas.Sin embargo, en el aniversario luctuoso número 50, la pregunta no es cuánto vende, sino por qué persiste su lectura.“Agatha Christie forma parte de ese grupo selecto junto a Shakespeare y Cervantes. Es una de las escritoras con más lectores a nivel mundial. Es un enigma, porque el mundo que describe está en vías de extinción de cierta manera, pero suscita interés porque tiene un estilo asequible para cualquier nivel de lectura y como decía Alfonso Reyes, logra deleitarnos con la inteligencia”, dice Cathy Fourez, catedrática francesa que trabaja en los fenómenos de violencia en las literaturas policiacas de México.Para la especialista, uno de sus secretoses que el lector no es solo un receptor o consumidor, sino que “participa en la construcción y creación de la historia.“Ella plantea un desequilibrio al inicio de la intriga, pero finalmente te propone una solución tranquilizadora al final con esta posibilidad de vivir en un mundo estable, tranquilo, con un freno a la violencia”, explica Fourez.Nuevas generacionesSobre el auge de las novelas cozy mystery, que tienen deuda con la obra de Agatha Christie, Fourez dice: “En este mundo la gente necesita historias de confort y consuelo. Han sido un motivo de atracción para los lectores y una reactivación de este tipo de novelas”.Para ella, la escritora legó un esquema narrativo estupendo: “El detective como encarnación del cerebro en acción. En el siglo XIXlo que ocurría en la literatura salía del corazón. Con la llegada de Arthur Conan Doyle y Agatha Christie, la literatura estriba en el cerebro de la humanidad. Ella logró dramatizar la detección como instrumento de poder a través de sus héroes, como Hercule Poirot, que tiene un razonamiento superior, autoridad sobre la solución y una obsesión por la verdad y la claridad”.Fourez agrega que Poirot “sabe leer las vidas ajenas, entrar en su intimidad y recrear la psicología de los involucrados, un concepto creado por ella. También inventó la gran escena de la revelación, un espectáculo en un salón para resolver casos inexplicables.“En la literatura negra es difícil encontrar esta figura porque los detectives se ocupan del sufrimiento del mundo, mientras que los de ella se preocupan por la psicología del criminal y las víctimas pero descartan la parte humana. La literatura detectivesca pone en escena al hombre del saber; la literatura negra pone en escena al hombre de acción que se tropieza con la barbarie humana”, concluye.