En el interior de esta catedral viven un gallo y una gallina dentro de un pequeño corral de estilo gótico

A raíz de una leyenda del siglo XIV la Catedral del Salvador, en la ciudad riojana de Santo Domingo de la Calzada, permite la presencia de animales vivos en su recinto Las cinco catedrales más altas de España 300 kilómetros separan a las dos primeras catedrales góticas construidas en toda la península La ciudad de Santo Domingo de la Calzada , en La Rioja , es toda una parada obligatoria para quienes recorren el Camino de Santiago francés. Esta localidad, considerada un “faro” para el peregrino, tiene entre otros alicientes para peregrinos y cualquier otro tipo de agradecido visitante su catedral, un imponente edificio que mezcla estilos arquitectónicos, el centro espiritual y cultural por antonomasia de un municipio donde la historia y la fe se entrelazan de forma indisoluble. La construcción del templo actual comenzó en el año 1158 bajo la dirección del Maestro Garçion, con el objetivo inicial de albergar los restos del santo fundador. A lo largo de los siglos, el edificio experimentó una notable evolución estilística, transitando desde el tardorrománico de su cabecera hasta el gótico pleno de sus naves y crucero. Durante el siglo XIV, las tensiones fronterizas entre Castilla y Navarra le otorgaron un carácter de catedral-fortaleza , visible en su pórtico defensivo y su paso de ronda interior. Pero lo que a muchos sorprende, el elemento más asombroso que alberga su interior, es un gallinero gótico del siglo XV , donde viven de forma permanente un gallo y una gallina vivos . Esta singularidad convierte a la Catedral del Salvador en, con toda seguridad, la única iglesia del mundo que permite la presencia de animales vivos en su recinto sagrado de manera perpetua. La presencia de estas aves blancas no es casual, sino que sirve como recordatorio viviente del milagro más famoso atribuido a Santo Domingo. La leyenda que justifica esta tradición se remonta al siglo XIV y tiene como protagonista a Hugonell , un joven peregrino alemán que viajaba con sus padres hacia Compostela. Al llegar a la ciudad, la hija del posadero donde se hospedaban se enamoró del muchacho, pero fue rechazada por la virtuosa actitud del joven teutón. Despechada por la indiferencia, la joven decidió vengarse ocultando una copa de plata en el equipaje de Hugonell para simular un robo. A la mañana siguiente, tras ser interceptado por las autoridades y hallarse el objeto en su zurrón, el joven fue condenado a morir de forma inmediata en la horca. Sus padres, desolados por la injusticia, continuaron su camino hacia Santiago, pero al regresar decidieron visitar el cuerpo de su hijo que aún pendía del patíbulo. Una persona encargada cuida de una pequeña reserva de gallos y gallinas que van rotando periódicamente en su estancia dentro del templo Para su asombro, los padres descubrieron que Hugonell seguía con vida gracias a que Santo Domingo le había sostenido por los pies para evitar su muerte. Impresionados por el prodigio, los progenitores acudieron ante el corregidor de la ciudad, quien en ese momento se disponía a cenar aves de corral asadas . Al escuchar el relato, el funcionario real respondió con ironía, afirmando que el joven estaba tan vivo como el gallo y la gallina que tenía en su plato. En ese instante, las aves recuperaron sus plumas y la vida, saltando de la fuente y comenzando a cantar alegremente ante los ojos de los comensales. Este asombroso suceso dio origen al famoso dicho popular: “Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada” . La relevancia de este milagro es tal que el Gobierno de La Rioja lo ha llegado a declarar Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial. La tradición establece que los peregrinos consideran un augurio de buen viaje el oír cantar a las aves durante su visita al templo catedralicio. El gallinero y otras joyas El gallinero que custodia a los animales es una estructura de piedra policromada situada en el brazo sur de la catedral, frente al sepulcro del santo. Las aves que allí habitan proceden de la Casa de la cofradía del santo , un edificio renacentista del siglo XVI que también funciona como albergue de peregrinos. Allí, una persona encargada cuida de una pequeña reserva de gallos y gallinas que van rotando periódicamente en su estancia dentro del templo. Pero, más allá de sus habitantes alados, la catedral atesora otras joyas artísticas de incalculable valor, como el retablo mayor de Damián Forment. Esta obra maestra del Renacimiento español, tallada principalmente en madera de nogal, destaca por su grandiosidad y delicada policromía. Asimismo, la cripta del templo fue renovada en 2019 con mosaicos del artista Marko Rupnik, con el objetivo de conmemorar el milenario del nacimiento de Santo Domingo. En el exterior, la Torre de la catedral llama la atención por estar exenta, es decir, separada del edificio principal. Construida entre 1767 y 1769, su ubicación singular se debió a la necesidad de encontrar un terreno lo suficientemente consistente para soportar su altura de casi 70 metros. Desde su campanario, los visitantes pueden disfrutar de vistas panorámicas y visitar una exposición permanente de campanas y relojes antiguos. La influencia del milagro se extiende también a la gastronomía local con los conocidos “ahorcaditos”. Estos dulces típicos son hojaldres con forma de vieira, rellenos de crema de almendra, que rinden homenaje a la historia de Hugonell y al Camino de Santiago. La ciudad entera parece respirar la leyenda del gallo y la gallina , con representaciones de estas aves en escaparates, artesanías y monumentos repartidos por sus calles históricas. Visitar este rincón de La Rioja es disfrutar de toda una joya de la arquitectura monumental, que convive con el folklore popular y una agradecida gastronomía. La Catedral de Santo Domingo de la Calzada no es solo un edificio de piedra, sino un testimonio vivo de la resiliencia de las tradiciones, que permanecen tan frescas como el plumaje de las aves que habitan y cantan en su interior.