La llegada de españoles a Australia con visado de trabajo no para de crecer. Entre 2023 y 2024, las solicitudes de permiso crecieron un 30 %. Este fenómeno, impulsado por la búsqueda de mejores condiciones laborales y salariales, tiene como protagonista a gente como Virginia Sanz, una gaditana de 31 años que ha encontrado en el país oceánico una oportunidad que no hallaba en España. En el programa 'Herrera en COPE', presentado por Alberto Herrera, Sanz ha desvelado los detalles de su vida en Perth, donde trabaja en el sector minero con un sueldo que supera con creces la media española. Virginia Sanz, que llegó a Australia en 2022 tras haber vivido en Ámsterdam, ha explicado que la facilidad para encontrar un empleo bien remunerado es una constante. "Independientemente de lo que te dediques, es como, es tan fácil, yo siempre lo llamo como la vida fácil, un poco", ha comentado. En su caso, ha pasado de trabajar como dependienta o camarera en Sídney a hacerlo en las minas de Western Australia. Este tipo de empleo, conocido como FIFO (fly in, fly out), implica volar hasta las minas, que se encuentran en mitad del desierto, para trabajar en jornadas intensivas. Allí se alojan en campamentos que funcionan como pequeños pueblos. El sueldo es considerablemente más alto: si en hostelería en una ciudad como Perth el salario medio es de unos 27 dólares australianos la hora (unos 15 euros), en la mina el mismo puesto se paga a 37 dólares la hora (unos 20 euros). A esto se suman jornadas de 12 horas diarias durante varias semanas, lo que permite acumular importantes ahorros, ya que la comida y el alojamiento están cubiertos. La brecha con la juventud española es evidente para Virginia, que se sorprende al ver a jóvenes australianos comprando casas y formando familias a una edad temprana. "Me encuentro muchos chavalitos jóvenes australianos que son muy jóvenes y que se están comprando las casas", ha afirmado. Una realidad que contrasta con la de España, donde un joven tiene que dedicar más del 90 % de su salario para poder vivir solo y la edad media de emancipación se sitúa en los 30 años, cuatro por encima de la media europea. El caso de Virginia no es aislado, sino que forma parte de un éxodo que supone un grave problema económico y social para España. Según datos expuestos en el programa, el número de españoles que viven fuera está en máximos históricos, con una pérdida de capital humano de 155.000 millones de euros solo en 2022. Antonio Salabria, profesor de economía en la Complutense, ha explicado que esta cifra representa una gran pérdida para la economía, ya que "esas personas con alta cualificación han sido formadas aquí, con una inversión que se ha realizado, pero luego el aprovechamiento de ese capital humano adquirido se desarrolla fuera”. Para Salabria, el reto de la economía española es doble: atraer el talento que se ha ido y captar el de otros países. Esto, según el experto, supone replantear políticas universitarias, de investigación y, sobre todo, ofrecer mejoras salariales más comparables con las de otros países de nuestro entorno para frenar la fuga de jóvenes. Otro de los destinos tradicionalmente elegidos por los españoles ha sido el Reino Unido. Sin embargo, como ha explicado la periodista Eva Millán desde allí, el Brexit ha cambiado las reglas del juego. La eliminación de la libre circulación ha dificultado enormemente el acceso a empleos de baja cualificación, que antes servían como primer escalón para muchos. Ahora, es necesario obtener visados y un patrocinador, lo que ha provocado una escasez de mano de obra en sectores como la hostelería. A pesar de ello, el sector sanitario británico sigue nutriéndose de profesionales extranjeros, aunque ahora la mayoría proceden de países asiáticos o africanos en lugar de la Unión Europea. A la pregunta de Alberto Herrera sobre un posible regreso, Virginia Sanz se ha mostrado reacia, al menos por ahora. Su motivación principal no es el dinero, sino un estilo de vida que no encuentra en casa. "Mi pasión es viajar. Me encanta vivir en el extranjero, me da una emoción, una adrenalina, una sensación de aventura constante", ha confesado. Aunque echa de menos su tierra, parece que, de momento, España tendrá que esperar. Como ella misma ha concluido con cierta nostalgia, ya se verán en Cádiz "comiendo chicharrones”.