Los payeses tensan la cuerda y supeditan el fin del bloqueo en la AP-7 a un gesto "palpable" de Illa

Por quinto día consecutivo, los agricultores catalanes mantienen el bloqueo de la autopista AP-7 a la altura de Pontós (Alt Empordà). La medida de presión, que ha generado importantes afectaciones en la movilidad, se mantendrá como mínimo hasta la tarde de este lunes, a la espera de los resultados de una reunión clave. Los payeses han condicionado el levantamiento del corte a la reunión que mantendrán con el president de la Generalitat, Salvador Illa, de la que esperan obtener "alguna cosa palpable" y un respaldo explícito a los acuerdos alcanzados previamente con su Govern. El portavoz de Revolta Pagesa en Girona, Jordi Ginabreda, ha sido claro al afirmar que la principal exigencia es que el president Illa dé "ple suport" (apoyo pleno) a los compromisos adquiridos por el conseller de Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació, Òscar Ordeig. Los agricultores temen que las promesas del conseller no cuenten con el respaldo necesario del conjunto del Ejecutivo catalán. "Necesitamos ver que el president también está al lado de la payesía y que los compromisos del conseller son del Govern y no solo de la consejería", ha señalado Ginabreda, evidenciando la desconfianza del sector. Ginabreda lamenta que, en ocasiones anteriores, Ordeig "no tenga el apoyo del Govern", lo que ha mermado la efectividad de las negociaciones. Aunque reconoce que "en algunas cosas se ha avanzado", denuncia que muchos de los puntos recogidos en los acuerdos de Cervera de hace un año "todavía están colgados". La lentitud administrativa es uno de los principales escollos para el sector, que opera con urgencias muy distintas a las de la administración. "La burocracia lo alarga todo mucho y nosotros somos gente que cuando tenemos un problema lo tenemos que arreglar enseguida", ha criticado el portavoz. Uno de los temas centrales que se tratarán en la reunión es la creación de una mesa de trabajo sobre los acuerdos de Mercosur. Los payeses exigen que se sienten las bases para defender sus intereses frente a lo que consideran una competencia desleal por parte de los productos extracomunitarios. La problemática principal, según Ginabreda, es "económica", debido a los altos costes de producción que impone la estricta normativa europea. Estos costes son mucho más elevados que en la zona Mercosur, "donde las normativas son mucho más laxas", ha explicado. El portavoz ha denunciado que en esos países "se pueden aplicar fitosanitarios y productos de sanidad animal que aquí hace veinte años que están prohibidos por temas de seguridad alimentaria". Esta situación, advierte, no solo supone un grave riesgo económico para la viabilidad de las explotaciones locales, sino también una amenaza para la "seguridad alimentaria del consumidor y de la sociedad en general". Por ello, reclaman que las decisiones estratégicas sobre el sector no las tomen técnicos "desde un despacho", sino equipos que conozcan "la realidad y el día a día" del campo catalán. La continuidad del corte en la AP-7 en Pontós pende de un hilo. Ginabreda ha confirmado que las tres asambleas de agricultores presentes en el corte han decidido "valorar si se levantan los cortes en función de la respuesta que dé esta tarde el president". La pelota, por tanto, está en el tejado del Palau de la Generalitat. El sector agrario también ha expresado su frustración por no haber podido llevar sus reivindicaciones a Madrid, sintiéndose ignorados por el ejecutivo central. "Por desgracia, como solo salimos los catalanes a protestar sobre este hecho, no podemos conseguir una reunión con el ministro Planas", ha lamentado Ginabreda. Esta situación les obliga a centrar sus esfuerzos y su capacidad de presión en el ámbito autonómico, con la esperanza de dar más fuerza a su conseller en las negociaciones con el Estado. "No podemos hacer más que actuar a nivel autonómico y creer en la fuerza que pueda tener nuestro conseller para defendernos y conseguir que las propuestas se valoren", ha concluido. La decisión sobre el futuro de una de las protestas más persistentes de la Revolta Pagesa se conocerá en las próximas horas, marcando un posible punto de inflexión en el largo pulso que mantienen el campo y la administración.