El campo de Cartagena respira gracias a las lluvias: "Nunca es mal año por mucha agua", indica Vicente Carrión de COAG

El campo de Cartagena ha recibido las lluvias de finales de curso y de principios de 2026 como una bendición. Según Vicente Carrión, presidente de COAG en la zona, el agua ha sido "abundante y con bastante consistencia", proporcionando un respiro muy necesario para el sector agrícola. Carrión ha destacado que, afortunadamente, las precipitaciones no han sido torrenciales y no han provocado problemas generales, por  lo que el balance es bastante positivo en una zona en la que la lluvia no es demasiado habitual. El presidente de COAG ha recordado un refrán del campo que resume el sentir general: "Nunca es mal año por mucha agua". La tierra, según explica, se encuentra actualmente "saturada de agua", un síntoma de que ha absorbido de forma copiosa las precipitaciones. Esta humedad es visible en las parcelas donde la maquinaria ha tenido que entrar para las últimas recolecciones de Navidad, dejando a su paso el agua "a flor de tierra". Además de la lluvia, Carrión ha señalado que el balance de las borrascas es positivo gracias a otros factores climáticos. "El frío es beneficioso porque contribuye a que las producciones hortícolas sean óptimas", ha explicado. Las bajas temperaturas, combinadas con el viento y los días de sol posteriores, ayudan a corregir la humedad y a prevenir la aparición de plagas y enfermedades en los cultivos. Sin embargo, no todo son buenas noticias. La principal preocupación ahora mismo es que "la tierra no se deja trabajar", ha afirmado Carrión, debido a la gran cantidad de agua acumulada. Esta situación provocará un retraso considerable en el inicio de las plantaciones de cultivos característicos de la zona, como la patata, ya que es imposible preparar el terreno. A pesar de las dificultades para los nuevos cultivos, el presidente de COAG ha querido destacar el efecto positivo del agua en otros ámbitos. Los cultivos de secano se han visto especialmente favorecidos, así como los cultivos leñosos como el almendro y el olivar. Los cítricos también han recibido con buenos ojos estas precipitaciones que ojalá auguren un buen año para el sector.