Pepe: "Por la calle vi un confesionario maravilloso y le dije a mi compadre "vente con el Ford fiesta y ponle la baca"; ahora está en la Iglesia de Santa María porque en mi casa no entraba"

Este lunes, en 'Herrera en COPE', preguntamos a nuestros fósforos por aquellos tesoros que se han encontrado por la calle y que, por un motivo u otro, han decidido quedarse. Uno de los testimonios protagonistas es el de Pepe, un oyente de Sevilla que ha compartido con Alberto Herrera su insólita afición: recoger objetos abandonados en la calle para darles una nueva vida, encontrando auténticos tesoros que han dejado boquiabiertos a los colaboradores del programa. Pepe, un "cofrade sevillano", según se define, ha explicado cómo encontró una pieza de mobiliario sacro. "Yo voy por una calle céntrica de Sevilla, y de pronto veo como una especie de armario", ha explicado. Para su sorpresa, se trataba de un confesionario maravilloso que alguien había abandonado, y supo que no podía dejarlo allí. La logística para rescatarlo fue toda una aventura. "Llamé a mi compadre, que está tan loco como yo, y le dije: ponle la baca y vente acá", ha relatado. Mientras esperaba, se sentó dentro del confesionario en plena calle para que nadie se lo llevara. Finalmente, la pieza fue donada a la iglesia de Santa Marina, ya que, a pesar de tener una casa grande, "no me entraba el confesionario", ha explicado Pepe. Este no es un caso aislado en la vida de Pepe. Su casa está decorada con hallazgos como "una fabulosa araña en el salón" o "tres consolas doradas en oro fino", todo rescatado de contenedores. Para él, es una muestra de que "hoy en día, la gente no le da valor a nada", algo que aprovecha en sus paseos nocturnos por el casco antiguo de Sevilla con su perro. Pepe incluso ha identificado la mejor época para sus búsquedas. "El mes de septiembre es el mes que más tiran", ha asegurado, atribuyendo este fenómeno a que, tras las vacaciones, las mujeres deciden renovar la decoración de sus hogares. Además del testimonio de Pepe hemos podido escuchar las historias de otros fósforos. Una de ellas es María Teresa, quien hace más de 30 años encontró "una pulsera de diamantes" en una fiesta de Nochevieja. A pesar de su intento por devolverla, "nunca me llamó nadie", por lo que conserva la joya como recuerdo de su honestidad. Por su parte, Carmen ha relatado cómo encontró "10.000 pesetas de los años 60" ocultas en el marco de un cuadro que recogió de la basura, mientras José Luis se topó con una bolsa que contenía "más de 100 películas de DVD", una colección que ahora guarda en casa sin saber muy bien qué hacer con ella, mostrando la variedad de objetos que la gente desecha.