"Antes gastaba 60 y ahora 80 euros en la misma compra", resume una clienta la situación actual. Son muchos los consumidores que notan subidas significativas en productos como carne, pescado, verduras, fruta o huevos, estimando que la cesta de la compra ha subido un 30% o más en los últimos años. "Se nota, ya no ahorro nada, me lo gasto todo", comenta otro cliente en el Mercado del Val, en Valladolid. A pesar de los precios, las ventas navideñas han sido buenas, con clientes priorizando calidad y frescura. "Se ha notado una cantidad de venta tremenda, la gente se ha tirado un poco más la casa por la ventana", asegura Rafael García, carnicero en el Mercado del Val. En las carnicerías, los precios se han mantenido relativamente estables durante la Navidad, con ligeros aumentos en cortes muy demandados como el solomillo. Otros cortes han variado mínimamente: el lomo apenas un euro y el lechazo cambia según la demanda y la calidad. La carne local de Castilla y León ha ayudado a contener los precios frente al aumento de costes de energía y transporte. En las pescaderías, los precios han subido más. Almejas y otros mariscos han subido entre un 20% y y un 30% por la alta demanda navideña y los costes de toda la cadena. Marta Blanco, de Pescadería Blanco, admite que "todo se encarece desde la pesca hasta el mostrador y al final repercute en el cliente". Mirando hacia el futuro, la situación sigue siendo incierta. En la carne preocupa la posible escasez de ganado, mientras que en el pescado la evolución dependerá de las capturas y del estado del mar. Comerciantes y clientes coinciden en que la combinación de oferta, demanda y costes energéticos seguirá marcando la evolución de los precios. Aunque la inflación general se mantenga por debajo del 3%, la realidad en la cesta de la compra sigue siendo diferente según el producto. Los consumidores ajustan sus compras, buscando mantener calidad sin desbordar el presupuesto familiar.