¿Qué está pasando en el Club Deportivo Lakua?

El histórico Club Deportivo el Lakua, con 37 años de historia y más de 700 futbolistas en sus filas, se enfrenta a una grave crisis institucional. Una deuda que supera los 100.000 euros, impagos a entrenadores y un cruce de acusaciones entre la directiva, el personal técnico y las familias han sumido a la entidad en una profunda incertidumbre. El conflicto se desata tras el cambio de directiva en marzo de 2025, cuando el nuevo presidente, Mohamed Akbache, asumió la gestión. Según Akbache, la situación heredada era “crítica” y el principal objetivo fue “garantizar la continuidad del club para que terminara la temporada” con un plan de viabilidad basado en futuras previsiones de ingresos. Sin embargo, durante la temporada 2025-2026, varios entrenadores denunciaron retrasos prolongados en los pagos, lo que llevó al anuncio del cese de actividad de varios de ellos. “Llevaba tiempo con ganas de dejarlo, porque ya me lo veía venir, que no estábamos cobrando, siempre nos iban dando largas”, explica uno de los técnicos, que asegura que “si no somos todos, es el 95 % de los entrenadores” los que han parado. Desde el club, Akbache ha señalado a COPE EUSKADI que "hemos asegurado a las familias que el club no va a cesar la actividad en ningún momento." La decisión de los entrenadores fue apoyada por algunos coordinadores, que fueron apartados de sus funciones. Entre ellos, Santiago Brieva, uno de los más veteranos y que actuaba como “intermediario entre la directiva y los entrenadores”, fue relevado cuando les apoyó al ver “que las cosas no se estaban cumpliendo”. La paralización de los entrenamientos generó una enorme intranquilidad en las familias, que denuncian sentirse desinformadas ante el “muy mal ambiente” que se ha generado. “Nuestros hijos solo quieren jugar al fútbol, entrenar con sus amigos, y de repente se han encontrado con unos entrenamientos cancelados”, lamenta Esti, una de las madres afectadas. Las familias critican la falta de material y una comunicación deficiente de la situación, lo que les llevó a exigir una reunión con la directiva. El presidente convocó el encuentro, pero la asistencia de unas 60 personas, según él, impidió “hacer ningún tipo de control de registro”, por lo que solo pudo ofrecer “información muy superficial” al no saber con quién estaba hablando. El presidente, Mohamed Akbache, sostiene que la situación ha sido “orquestada” por los entrenadores y coordinadores despedidos, para “conseguir que las familias dejaran de confiar en la junta directiva actual”. El presidente asegura respecto a deuda que esta se debe a los impagos de las cuotas por parte de las familias y cifra en más de 100.000 euros la cantidad pendiente. Sin embargo, los padres y madres niegan estas afirmaciones. “No puede echar toda la culpa a las familias, tiene que pensar que se está jugando con la ilusión de un montón de niños”, declara una madre. Akbache niega rotundamente las acusaciones de mala gestión y defiende que no abandonará el cargo hasta que se aclare la situación. “El ambiente de crispación se ha generado porque las familias piensan que yo me he llevado dinero o que estoy malversando”, afirma. El pasado 30 de diciembre, el club se reunió con la Diputación Foral de Álava, que se ha comprometido a realizar una auditoría interna para esclarecer las cuentas de la entidad. Por su parte, los padres y madres también moverán ficha y tienen previsto reunirse con la Diputación y la Federación de fútbol alavesas para encontrar una solución que garantice el futuro de los casi 800 niños y niñas que solo quieren seguir jugando al fútbol en el club de su barrio.