Con más de 130 años de historia y cuatro generaciones a sus espaldas, Bodegas Igarmi representa una de las trayectorias empresariales más consolidadas de Cantabria. El responsable de producción, Ángel Gutiérrez, ha compartido los detalles de su evolución y sus últimas novedades en el programa Herrera en COPE en Cantabria, dentro de la sección "Empresas Cántabras, garantía de futuro". La bodega, nacida en 1890, ha sabido combinar la tradición con la innovación para adaptarse a los nuevos tiempos. La principal novedad de la bodega es el lanzamiento de una nueva gama de productos para dar respuesta a un mercado cada vez más diverso. "Hemos derivado siempre con nuestra base de vermút, pues un bítter, un cóctel de vermut y un aperitivo de vermut", explica Gutiérrez. Estos lanzamientos, desarrollados en parte con la ayuda de Jairo, de la Taberna de Cueto, buscan diferenciarse y atraer a un público más joven. Según el responsable de producción, la "atomización del consumo" es una realidad. Mientras que antes se bebía "tinto o blanco y o rosados", ahora los gustos han cambiado y se han diversificado enormemente. Con estas novedades, Igarmi busca posicionarse en un escenario competitivo donde mandan las modas, como la de los vinos godello, que "se tomaba turbio y en casa, y ahora nos encontramos con godellos de 15, 18, 20 euros". Trabajar en una empresa con tanta historia aporta "tranquilidad", según Gutiérrez, pero también una gran responsabilidad. El recuerdo del difunto Eladio Igareda sigue muy presente en la filosofía de la compañía, quien siempre destacaba su compromiso con los empleados afirmando: "Es que tengo 25 familias conmigo". Este valor se ha mantenido intacto a lo largo de los años. Aunque la esencia se mantiene, los procesos han evolucionado. La química y la tecnología, como los equipos de filtración y la automatización, han facilitado la vida "enormemente", permitiendo que con solo tres personas puedan envasar una producción de unas 504.000 botellas por hora durante tres días a la semana. Sin embargo, el proceso de "la cata, el del comienzo, el de qué escogemos, a quién y cómo, y cómo se termina" sigue siendo la parte más artesanal y decisiva. La bodega también ha superado momentos difíciles, como una disputa entre socios que resultó en un proceso judicial. De aquella etapa, asegura Gutiérrez, la empresa extrajo como aprendizaje la importancia de reforzar "la atención al cliente y la personalización". Actualmente, la distribución de Bodegas Igarmi llega a casi toda España, aunque su principal núcleo de trabajo sigue siendo Cantabria. Detrás de la marca hay un equipo humano de unas 24 personas que son el verdadero motor de la compañía. Para Gutiérrez, la clave es que los trabajadores sean felices en su día a día. Por ello, su mensaje para ellos es claro y directo, animándoles a que encuentren satisfacción en sus tareas diarias. Ángel Gutiérrez insiste en que el capital humano es fundamental para el éxito y la continuidad del proyecto. "Si uno no disfruta con su trabajo, que todos los trabajos hay que trabajar, valga la redundancia, pues no van a estar nunca felices", concluye, destacando la importancia del bienestar de su plantilla como pilar de la empresa.