La piloto Lidia Ruba afronta la recta final del Dakar Classic con un objetivo ambicioso pero claro: la victoria. Aunque consciente de la dificultad, su posición actual en la competición le permite soñar. Actualmente, Lidia y su marido, Juan Morera, junto al que compite en este Dakar Classic se encuentran en la segunda posición de la clasificación general (abriendo distancias con el tercer clasificado) y lideran además su categoría, la H2. Y ello cuando ya se han disputado 8 de las 13 etapas de este Dakar Classic. Ruba se muestra satisfecha con el rendimiento que están teniendo hasta ahora, pero también prudente. 'Este es un juego que se juega cada día y puede resultar muy complicado', afirma. La piloto zaragozana destaca que dará el '100 por 100' para intentar mantenerse en las posiciones de podio, con la concentración como principal aliada para no cometer errores que la alejen del objetivo final. La edición actual del Dakar Classic está demostrando ser la más dura hasta la fecha. 'Cada año, esta prueba es más difícil que el año anterior', explica Ruba. Los participantes se enfrentan a desafíos sin precedentes con etapas de hasta 1.000 kilómetros. Además, la exigencia no decae con el paso de las etapas y algunas de ellas presentan tramos de dunas de hasta 30 kilómetros. La mecánica es un factor crucial en una carrera de esta magnitud. 'El coche, de momento, está resistiendo', comenta la piloto, que cruza los dedos para que el vehículo aguante hasta el final. La experiencia del año pasado sirve de advertencia: tuvieron que retirarse cuando iban segundos en la general por una avería en el embrague tras ayudar a otro coche. 'Fue muy muy triste', recuerda. El Dakar Classic se ha consolidado como una cita de referencia en el calendario del motor. La parrilla de este año está compuesta por 100 participantes de más de 50 nacionalidades distintas, lo que demuestra su creciente popularidad global. 'En muchos países el seguimiento del Classic es superior que en España donde es una modalidad casi desconocida', señala Ruba. Según la piloto, este interés creciente se debe en gran parte al incremento de la dureza de la prueba año tras año. Este factor atrae a más competidores con ganas de ponerse a prueba en una especialidad que va ganando prestigio en el mundo del rally. Para Lidia Ruba, esta es la quinta vez que la competición define sus Navidades. Los últimos fines de año y días de Reyes los pasa en Arabia Saudí, ya sea viajando o en plena competición. Está acompañada de su marido, pero ambos deben pasar estas fechas lejos de sus tres hijos. Este año, la celebración ha sido modesta pero especial: 'Llegamos por la mañana y lo hemos podido celebrar con el equipo, con unas tortillas de patata y un poco de picoteo'. A pesar de la distancia, la familia es un pilar fundamental. Los tres hijos de Ruba y Moreria (Valentina, Max y Claudia) siguen la carrera a diario. 'Intentamos hablar con ellos cada día, cuando salimos y cuando llegamos', explica. El apoyo de sus padres también es incondicional, a quienes describe como 'nuestros mayores fans'. Este respaldo familiar es la fuerza que la impulsa a seguir adelante en el desierto. Aunque es 'una manera diferente de pasar las navidades', sus hijos ya están bastante acostumbrados tras cinco años de competición. Este apoyo incondicional es algo que la piloto agradece profundamente: 'Por eso nosotros siempre intentamos también agradecérselo porque son maravillosos'.