El síndrome de 'burnout', o del trabajador quemado , se ha convertido en uno de los principales problemas de salud mental relacionados con el trabajo en la actualidad. La desmotivación laboral es un 'mal' frecuente. Nada nuevo bajo el sol. Haga la comprobación entre sus amistades. En este contexto, el médico y psiquiatra Carlos Cenalmor , experto en estrés laboral, abordó durante su participación en los pódcast 'López & López' y 'Morir de éxito' las causas, síntomas y consecuencias de este fenómeno que afecta a miles de profesionales. La cronificación del estrés laboral puede generar daños importantes para la salud tanto física como mental. Además de los problemas cardiovasculares o digestivos, el 'burnout' puede llevar a cuadros depresivos, ansiedad, insomnio, irritabilidad o dificultades cognitivas, afectando gravemente la calidad de vida. El experto explicó que el 'burnout' ha dejado de ser un tema exclusivamente de oficinas o grandes corporaciones para convertirse en algo que afecta a cualquier trabajador bajo una presión continua . «Cuando el estrés laboral se prolonga en el tiempo y no se gestiona bien, el cuerpo empieza a enfermar», señala el especialista, que ahonda en que ha visto «casos de infartos, úlceras o perforaciones intestinales directamente relacionados con el estrés». Reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades, el 'burnout' se define como un estado de agotamiento físico, mental y emocional provocado por el estrés crónico en el entorno laboral. Se manifiesta a través del cansancio extremo, la pérdida de motivación y una sensación persistente de ineficacia o desapego hacia el propio trabajo. «En Suiza, por ejemplo, he visto carteles en los autobuses alertando sobre el peligro del 'burnout'. Es una señal de que este problema es real y está considerado un riesgo laboral de primer nivel», afirmó el psiquiatra durante las charlas. Según sostiene el experto en salud mental, los trabajadores más vulnerables suelen ser «personas muy responsables, autoexigentes, perfeccionistas y con una profunda empatía hacia los demás». «Es ese perfil de buena persona, que se preocupa por que todo salga bien, que quiere hacer las cosas perfectas y que, además, se siente responsable del bienestar ajeno. A veces se preocupa demasiado por lo que opinan los otros o por mantener una buena imagen externa, y eso le acaba pasando factura», subraya Cenalmor.