Javier Puado, primer capitán del Espanyol, va a estar un largo tiempo fuera de los terrenos de juegos. Tras un lance desafortunado en el campo del Levante, Puado sufre una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha tras conocer los resultados de la resonancia magnética a la que ha sido sometido durante el día de hoy. Será operado el próximo jueves por el servicio médico que dirige el Dr. Ramón Cugat. Después de tres meses de lesión, y una fugaz reaparición la pasada semana en el derbi frente al Barcelona, todo parecía indicar que Puado iba a disputar minutos de calidad en Orriols. Sin embargo, no pudo ser. Cayó en un forcejeo absurdo y rápidamente supo que no podía seguir, pese a llevar dos minutos en el terreno de juego. Pese a que tras salir por el túnel de vestuarios dio muestras de estar animado, hoy ha podido confirmar el varapalo. Es la misma rodilla que se dañó en un entrenamiento el pasado 8 de octubre, provocándole una entorsis con afectación ligamentosa, pero que no fue suficientemente grave como para que el doctor Cugat considerara la operación. Fue tratado con factores de crecimiento. Ahora ya no hay vuelta atrás. Tras la marcha de Koleosho y Javi Hernández, y esta dramática noticia recibida en el día de hoy, ya no cabe ninguna duda: el Espanyol debe acudir al mercado de fichajes de este enero para apuntalar las posiciones de banda. Se daba por hecha la salida de Antoniu Roca a la UD Las Palmas pero todo puede haber cambiado. Antonio Dávila, vicepresidente del club, dijo en la previa del partido de ayer que el Espanyol estaba buscando a un jugador que mejorara lo presente. Ahora ya no hay duda de la dirección deportiva deberá encontrarlo. No hay problemas de fichas ni tampoco de margen salarial ya que la baja de Puado abre la opción de incorporar a un refuerzo por el 80 por ciento de la elevada ficha del capitán.