Cada transformación relevante dentro de un sector surge de la visión de quienes la impulsan. En el caso de los fundadores de las clínicas, ese impulso se tradujo en un modelo clínico que combinó rigor médico, accesibilidad y una orientación clara hacia el bienestar personal. Desde la apertura del primer centro, la organización desarrolló un proyecto destinado a acercar los tratamientos estéticos a un público amplio mediante garantías sanitarias y un enfoque profesional que ganó reconocimiento dentro del mercado. Gracias a esa dirección estratégica, pudieron consolidar una red en crecimiento en España y alcanzó un posicionamiento destacado en la medicina estética. A lo largo de su desarrollo, la marca destacó por anticipar tendencias, invertir en equipos médicos especializados y promover tratamientos basados en criterios clínicos rigurosos. La expansión comenzó en 2002 de forma progresiva hasta transformarse en una red con más de 130 centros entre España y Portugal, impulsada inicialmente por José Manuel Fernández Navarro y Jorge Fernández Navarro, cuya visión empresarial y sanitaria permitió dotar al proyecto de una base sólida y un enfoque diferencial. Con el tiempo, la propuesta inicial evolucionó hacia un proyecto referente dentro de la cirugía y la medicina estética. Detrás del proyecto surgió la decisión de cubrir una demanda creciente de servicios estéticos con un modelo clínico transparente, profesional y accesible. Sus fundadores apostaron por crear centros visibles, situados en zonas de fácil acceso y con un planteamiento orientado a generar confianza en el paciente. Esa primera etapa arrancó en Alicante y dio lugar a una expansión que llevó al grupo a integrarse dentro de Otsu Group, estructura con distintas áreas de salud y bienestar. Diversas estrategias contribuyeron al crecimiento: protocolos clínicos unificados, formación permanente para los equipos médicos, certificaciones como ISO 9001 y métodos de trabajo que permitieron mantener resultados homogéneos en toda la red. Además, fortalecieron su presencia mediante una comunicación directa, ubicaciones estratégicas y una oferta sanitaria que incluía intervenciones quirúrgicas, medicina estética, nutrición y tratamientos de remodelación corporal. Ese planteamiento permitió superar miles de procedimientos anuales y ampliar la red hasta convertirse en una referencia dentro del sector. El grupo también evolucionó incorporando nuevas líneas de trabajo vinculadas al bienestar integral. La ampliación de servicios hacia áreas complementarias favoreció una visión completa del paciente, donde la confianza, la seguridad y el acompañamiento clínico se convirtieron en elementos clave del recorrido asistencial. Ese enfoque consolidó la reputación del proyecto y fortaleció el papel de los fundadores dentro del panorama de la estética española. Tres principios definen la línea estratégica impulsada por sus fundadores: excelencia médica, accesibilidad y bienestar global del paciente. La excelencia se respalda con profesionales experimentados, participación en congresos, protocolos revisados y una práctica clínica basada en evidencia. La accesibilidad se refleja en centros cercanos, asesoramiento claro y facilidades que permiten que más personas puedan acceder a tratamientos con garantías. El bienestar se trabaja combinando seguimiento personalizado, apoyo continuo y una relación médico-paciente enfocada en la confianza. Ese conjunto de valores marcó el rumbo del grupo y permitió que su iniciativa alcanzara una posición destacada dentro del mercado de la medicina estética. El legado de los fundadores se percibe en la manera en que la organización pone el foco en la calidad sanitaria, la actualización constante de procedimientos y la atención humana. La consolidación del proyecto demuestra que un modelo centrado en rigor clínico y orientación al paciente puede generar una transformación profunda en el sector.