Durante años el carbono fue la esperanza de la fusión. Ahora el tungsteno está demostrando que puede soportar el infierno donde nace la energía del futuro

La carrera por la fusión nuclear no se está decidiendo solo en el plasma, sino en las paredes que deben contenerlo. Corea y Francia están demostrando que el tungsteno puede sobrevivir donde otros materiales fallan, y eso lo está convirtiendo en una pieza crítica para que la energía inagotable deje de ser teoría.