Después de la tempestad siempre llega la calma, aunque en este caso haya tardado cinco años en asentarse. Tras la irrupción tormentosa del LIV Golf en el panorama del deporte internacional, que conllevaba una ruptura con el sistema establecido en las últimas décadas (un circuito americano todopoderoso y otro europeo con afán de mejora), la guerra no podía sino estallar. Los dirigentes de las organizaciones (Greg Norman por el LIV, Jay Monahan del PGA y Keith Pelley por el europeo) se mostraron intransigentes en sus posturas, lo que derivó en impedir la libre circulación de jugadores, junto con duras sanciones para quienes se apuntasen a los recién llegados. El paso del tiempo y el reemplazo de los tres mandamases ha... Ver Más