Jesús Galván decidió dar un paso más en su carrera cuando el CD Mirandés llamó a su puerta con la temporada iniciada. Corría el mes de noviembre y el entrenador sevillano decidía de motu propio terminar su andadura en el filial sevillista, donde era una figura más que reconocida, para enrolarse en las filas del conjunto de Miranda de Ebro, que milita en Segunda división . Fue una decisión meditada, pensando en dar el salto competitivo a una categoría superior que lo podía probar como técnico en banquillos de más responsabilidad. Llevaba tiempo en el Sevilla Atlético y ya había exprimido a los jóvenes valores sevillistas al máximo. Una etapa que se terminaba para él, tras mantener buena relación con entrenadores del primer equipo como García Pimienta o el propio Matías Almeyda . De hecho, Jesús Galván siempre ha estado dentro de las quinielas a futurible entrenador del primer equipo, sobre todo en épocas de crisis, como cuando Joaquín Caparrós accedía al banquillo en el mes de abril del pasado ejercicio. De todos modos, esas mismas personas que los situaban en las quinielas también sabían que no era popular el darle el Sevilla en esta situación a un hombre sin experiencia en la elite. Quizás su etapa en el Mirandés , donde consiguió dos victorias en nueve partidos, con hasta seis derrotas, no han variado la inercia del conjunto rojillo y han decidido que esta etapa con el técnico sevillano debía terminar. Jesús Galván esperará a la siguiente temporada para ver qué proyectos pueden aparecer. La puerta de la ciudad deportiva del Sevilla siempre estará abierta pues ha demostrado ser un hombre que congenia y contagia a los jóvenes, pese a que el nivel de la cantera nervionense haya descendido por falta real de inversión en las últimas temporadas.