El Cacereño sigue acumulando razones para sentir que esta temporada nada le sale como espera. El empate del pasado sábado en Guadalajara (1-1), que ya quedó atrás en el calendario pero no en el ánimo del vestuario, dejó una sensación de frustración que va más allá del resultado. Julio Cobos puso voz a ese malestar tras el encuentro, especialmente por un gol anulado que habría significado el 0-2 y que se ha convertido en el símbolo de una fortuna esquiva que acompaña al CPC desde hace meses.