El Celta se acostumbra a ganar también sin brillar

El Celta es una máquina de sumar puntos en este tramo final de la última vuelta. Ya no le hace falta deslumbrar con su juego ni dominar los partidos. Este Celta que suma 22 de los últimos 30 puntos se edifica desde su solidez defensiva y su madurez. El Sevilla, esta noche, ha sido otra víctima de esta versión tan competitiva de los vigueses. Los andaluces vivieron buena parte del partido en campo contrario colgando un sinfín de pelotas. Pusieron a prueba la fiabilidad de la zaga celeste que hoy, comandada por un gran Starfelt, despejó todo el peligro. El Celta demostró que encajar solo dos goles en los últimos seis partidos no es ninguna casualidad. Y cuanto más se estrellaba el Sevilla contra el muro de Giráldez más espacios dejaba a los célticos para correr. El contragolpe fue la mejor arma para sembrar las dudas a los sevillistas, a los que Odysseas mantuvo vivos con sus paradas hasta el final del partido. Pero el portero griego nada pudo hacer ante Marcos Alonso, que anotó desde los once metros después de que Oso pisase a Ilaix dentro del área.