El Real Madrid ha destituido a Xabi Alonso como entrenador del primer equipo en una decisión fulminante tomada personalmente por Florentino Pérez. Aunque el club ha emitido un comunicado hablando de “mutuo acuerdo”, el análisis de Juanma Castaño, en El Partidazo de COPE confirma que se trata de un cese en toda regla, ejecutado apenas unas horas después de que el entorno del técnico no sospechara el desenlace. La decisión se precipitó tras el viaje de vuelta de Arabia Saudí, poniendo fin a una etapa que languidecía desde hacía semanas. La derrota contra el Fútbol Club Barcelona en la Supercopa de España ha sido la gota que ha colmado el vaso. Según el análisis de Juanma Castaño, Florentino Pérez vivió una noche aciaga en el palco del estadio de Yeda, donde se sintió profundamente incómodo al presenciar la imagen de “equipo menor” que ofreció el Madrid. La sensación de ser superado, junto a la presencia de Joan Laporta y otros directivos que considera rivales, resultó intolerable para el presidente. Este episodio ha sido el detonante, pero el principio del fin se sitúa en la goleada sufrida en el Metropolitano, un punto de inflexión que descompuso al equipo. A ello se suman la derrota en Anfield contra el Liverpool, la controvertida decisión de prescindir del preparador físico Antonio Pintus —hombre de confianza del presidente—, una plaga de lesiones sin precedentes y los tropiezos en LaLiga que han alejado al equipo de la cabeza. La relación de Xabi Alonso con el vestuario ha sido otro factor determinante. El silencio de figuras clave como Bellingham y Vinicius en sus redes sociales tras el anuncio es significativo. Otros, como Carvajal, el gran capitán, se despidieron con un escueto "gracias, míster, poco más". Esta frialdad generalizada evidencia la falta de sintonía y la ausencia de una sensación de orfandad en la plantilla. Apenas cinco minutos después de oficializarse la salida de Alonso, el club anunció a su sustituto: Álvaro Arbeloa. El que fuera jugador del club y actual técnico del Castilla asume las riendas del primer equipo sin haber dirigido nunca a un equipo profesional. Su nombramiento recuerda al de Zinedine Zidane en su día, aunque el francés contaba con experiencia como segundo entrenador de Ancelotti. La elección de Arbeloa no responde a una convicción en un nuevo proyecto, sino a la falta de alternativas y a su perfil de hombre de confianza del presidente. Con su llegada, Florentino Pérez recupera el control total, ya que junto a él estará Pintus, de vuelta al frente de la preparación física. La directiva espera que tener a dos figuras “muy de Florentino, a lo mejor los jugadores, sabiendo que el entrenador es uña y carne con el presidente, a lo mejor le respetan más". Esta destitución se enmarca en un período de decisiones “erráticas” por parte de Florentino Pérez, quien, según el análisis de Juanma Castaño, se encuentra en una posición en la que nadie dentro del club se atreve a contradecirle. La gestión del nuevo estadio, con un césped problemático pese al costoso hipogeo y la imposibilidad de acoger grandes conciertos, es uno de los ejemplos de proyectos que no han salido como se esperaba. A esto se suma su enfrentamiento con la UEFA y LaLiga y su aislamiento en el proyecto de la Superliga. La destitución de Xabi Alonso es una apuesta arriesgada que sume al club en una “inestabilidad clarísima”. Florentino se agarra a la ‘solución Arbeloa’ para salvar la temporada, evitar que el Bernabéu se vuelva en su contra y proteger su plan de cambiar la estructura societaria de la entidad.