Si hoy alguien preguntara cuál es el invento sin el cual la civilización tal como la conocemos no habría sido posible muchas personas pensarían en la rueda, en la escritura o en la pólvora; sin embargo, algunos historiadores responderían sin dudar: el arado. Una herramienta aparentemente simple, con más de 5.000 años de historia, que nació en algún momento entre el cuarto y el tercer milenio antes de nuestra era, en las fértiles tierras de Mesopotamia y Egipto, como una evolución casi inevitable -y a la vez sorprendentemente accidental- del palo cavador y de la azada. Lo fascinante es imaginar que algo tan decisivo surgiera, al menos en parte, por serendipia : por una mezcla de casualidad, ojo atento y... Ver Más