Desde la consecución de la milagrosa permanencia con Julián Calero a los mandos del Fútbol Club Cartagena, nada ha sido igual en el Cartagonova. La infame temporada pasada, en la que el Fútbol Club Cartagena desistió de competir en Segunda División, se llevó cualquier resto de ilusión que quedara en la parroquia albinegra. Ya no sólo por lo deportivo, que ha sufrido una decadencia absoluta, sino también por el ninguneo de los gestores del club. Los dos últimos años han hecho mella en la afición del Cartagena y el inicio de la ‘era Arribas’ no ha significado un repunte para la ilusión.