No parece que sea verdad eso de que el dato mata al relato, que viene a significar que lo probado desarbola lo inventado, porque vivimos la era de la manipulación y aquí ya nunca ni con nada se puede estar seguro de que algo sea lo que parece : ahí están las noticias, las fotos o los vídeos falsos que alteran la realidad y su versión abreviada, la red: y por si era poco, los muy estúpidos hemos inventado la inteligencia artificial, que es como si el ganado hubiese inventado la máquina de picar carne. Menos mal que existen, tal vez a modo de premio de consolación, las hemerotecas y uno puede refugiarse en ellas cuando llueven infundios. Pongamos un ejemplo de actualidad, el ataque de los de casi siempre, esos sindicatos –o lo que sean– ultras que se querellan ahora contra el presidente José Luis Rodríguez Zapatero , cuya inolvidable primera legislatura es uno de los momentos más sobresalientes de nuestra democracia y que ha hecho durante años una gran labor de mediación con los dirigentes de la Venezuela chavista, un trabajo alabado por medio mundo y hasta por la misma derecha que hoy le niega tres veces. El Gobierno del Partido Popular apoyó y avaló en 2016 la iniciativa para que fuese nombrado enviado especial de la Unión Europea para aquel país. “Vamos a ayudar cualquier propuesta de mediación suya ante Caracas, por lejanas que sean las esperanzas de lograr buenos resultados", dijo en julio de aquel año el entonces ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo. En julio de 2017, Mariano Rajoy declaró: “Es justo reconocer el papel muy activo que ha tenido Zapatero para conseguir la liberación de Leopoldo López.” Gracias a su trabajo, el líder opositor pasaba de la oscura prisión en la que estaba y desde la que se le oyó gritar a su esposa “me están torturando, Lilian, me están torturando”, a un arresto domiciliario y, más adelante, se le autorizara a salir del país y exiliarse en España. Ahora, tras haber sido excarcelados otros presos políticos, tanto las autoridades tuteladas por Estados Unidos como los familiares de los reos a los que han soltado, han vuelto a agradecerle y a encomiar su labor. Aquí, en cambio, se le ha puesto una demanda, basada como casi siempre en recortes y rumores , y los constructores de patíbulos han puesto a girar las ruedas de la maquinaria del linchamiento. La cosa no llegará a nada, pero en el camino hará todo el ruido que pueda, y ya sabemos cuánto nos gustan por aquí las fanfarrias y los fuegos artificiales. Y mucha gente dirá eso de que cuando el río suena… O sea, que el asunto respetará todos los tiempos y leyes del bulo , ese nuevo opio del pueblo. Eso sí, pocos recordarán los tiempos en los que Aznar y el propio Rajoy les vendían armas, buques de guerra y aviones de combate a Hugo Chávez y a Maduro. Qué mala memoria. Y mientras nos distraemos con ese espectáculo, a multitud de medios de comunicación se les olvidará, por lo que sea, contarles que el gobierno de Isabel Díaz Ayuso utilizó sesenta y un millones de euros destinados a financiar las residencias públicas de la Comunidad de Madrid, para pagar su deuda interminable con el grupo Quirón , donde trabaja y obtiene grandes cantidades de dinero el novio de la lideresa. Las residencias públicas donde murieron abandonados sin atención médica siete mil doscientos noventa y un ancianos. La autonomía que menos invierte por habitante en sanidad, gasta más en hospitales concertados y, a la fuerza ahorcan, tiene más seguros médicos privados que ninguna otra región. Para saber lo que pasa, bastaría con hacer una suma y una resta . Pero lo contrario de las matemáticas es la ideología. El relato mató al dato y con él murió la verdad.