Europa analiza misiones militares para proteger el Ártico ante las amenazas de Trump a Groenlandia

Groenlandia está ya en el podio de las preocupaciones de Bruselas en este inicio del 2026. Durante meses, las palabras de Donald Trump , sobre el territorio extra comunitario fueron vistas con ligereza y como una bravuconada más del presidente de los Estados Unidos, aunque las alarmas sonasen a raíz de la visita realizada por su número dos, JD Vance . El asalto a Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro han mostrado a las autoridades de la UE, a Dinamarca y al resto de Estados de la Unión de lo que es capaz el dirigente de la Casa Blanca. La maquinaria política de los 27 y la Comisión Europea se ha encendido porque en Bruselas ya nadie se toma a la ligera la amenaza real sobre la isla de la corona danesa. Copenhague está movilizando a sus diplomáticos en la OTAN, el principal foro donde puede presionar hasta cierto punto a Washington en un frente coordinado con sus aliados, mientras Francia involucra a Alemania y a Polonia en posibles misiones militares en el Ártico. Alemania ahora también estudia esa idea. París ha ejercido de motor diplomático en la UE ante cierta parálisis del resto de socios. Aprovechando el encuentro en la capital gala de la coalición de voluntarios para la ayuda militar y económica a Kiev, el presidente Emmanuel Macron impulsó un comunicado de siete países, incluyendo a Dinamarca, país afectado, reafirmando la soberanía danesa de la isla . Representó la primera reacción de contundencia en la Unión ante el desafío groenlandés. “Groenlandia pertenece a su gente. Depende de Dinamarca y de Groenlandia, sólo de ellos, decidir los asuntos que dependen de Dinamarca y Groenlandia”, insiste la declaración, firmada por el anfitrión, el presidente Pedro Sánchez , el canciller Friedrich Merz y los primeros ministros de Italia, Polonia y Reino Unido, además de la afectada, la danesa Mette Frederiksen . Guntram Wolff, ex director del think tank bruselense Bruegel y del German Council of Foreing Relations, destaca que Macron es el líder europeo que más parece involucrarse en esta crisis. En junio visitó Nuuk, capital de la isla, para “reafirmar su apoyo incondicional a la integridad territorial de Groenlandia”. Wolff plantea para Europa “una opción más inteligente” que esperar y ver, “estrategia vacía y que invita [a Washington] a crear hechos sobre el terreno”. Se trataría de la “cooperación discreta pero sustancial con Dinamarca y el gobierno de Groenlandia”, “enviando fuerzas militares adicionales que refuercen las estructuras actuales , apoyadas por defensas navales y aéreas”. A juicio del alemán, esto “enviaría una señal política” sin representar “un acto de provocación” hacia Washington, al tiempo que “Europa también cambiaría los cálculos de política doméstica en los Estados Unidos y redefiniría una nueva relación trasatlántica”. Europa es consciente de que si Estados Unidos toma por la fuerza de Groenlandia la OTAN implosionaría . Y ante esta realidad, el Gobierno alemán ha despertado. Berlín y Londres ya estarían discutiendo planes para aumentar su presencia militar en el territorio danés dentro de una misión conjunta de la Alianza Atlántica en la región ártica. La primera ministra Mette Frederiksen acaba de reconocer la existencia de “un conflicto” y que su país afronta “un momento decisivo” con los Estados Unidos sobre Groenlandia. Temores que recoge Marco Buti , jefe de gabinete del ex comisario de Economía, Paolo Gentiloni . El italiano escribe que las conversaciones sobre el territorio danés no pueden “basarse en un escenario central de optimismo ” ya que “Trump se comporta precisamente según sus reconocidas pretensiones, o incluso las supera”. Buti es crítico con la estrategia negociadora de la actual Comisión en el pacto comercial con la Casa Blanca, por eso recomienda “no realizar concesiones” sobre Groenlandia y “nunca confiar en un acuerdo como definitivo”, ni creer que “la preferencia, como dijo el secretario de Estado Marco Rubio , de comprar la isla en vez de usar medios militares debería verse como el inicio de una desescalada , sino más bien la confirmación del compromiso de Estados Unidos a alcanzar plenamente sus objetivos”. Las advertencias de quien fue también asesor del antiguo presidente de la Comisión, Romano Prodi , son claras. Igual que Guntram Wolff, Marco Buti apuesta porque “ fuerzas militares de la UE sean enviadas a Groenlandia , de acuerdo con Copenhague y Nuuk, como señal del compromiso de Europa con la integridad territorial” de la isla. “La UE y sus gobiernos deberían proteger proactivamente Groenlandia frente al expansionismo de Estados Unidos” pide el antiguo alto funcionario europeo. En julio, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen , firmó en Escocia un controvertido acuerdo comercial con la Administración Trump que ponía fin a la guerra arancelaria desatada por la Casa Blanca. El pacto estipula que la mayoría de las exportaciones europeas a territorio estadounidense estarán sujetas a una tarifa del 15% . Además, la UE se compromete a abolir las tasas del 10% a bienes industriales de ese país, como por ejemplo a sus coches y componentes automovilísticos. Sin embargo, este acuerdo está pendiente de su aprobación en el Parlamento Europeo y empieza a cobrar fuerza la oposición contra él. En la Eurocámara se está forjando un frente de socialdemócratas, liberales, verdes e izquierda en su contra , como medida de presión ante las amenazas de Trump. Los populares europeos tampoco son inmunes al contexto geopolítico actual y algunos de sus importantes legisladores no rehúyen esta posibilidad. Eurodiputados ecologistas en el Comité de Mercado Interior, italianos del Partido Democrático en la Delegación de Relaciones con los Estados Unidos o danesas liberales del Comité de Comercio Internacional hablan de frenar la tramitación parlamentaria de ese acuerdo, lo que de facto supondría ponerlo en el congelador. El miembro de la izquierda danesa, Per Clausen , en una carta abierta a sus colegas parlamentarios, ha pedido que la presidenta de la institución, Roberta Metsola , paralice la votación del acuerdo comercial el próximo mes. “Si aceptamos este acuerdo mientras Trump está amenazando el orden internacional y realizando reclamaciones territoriales directas contra Dinamarca, se vería como una recompensa a estas acciones y sólo añadiría combustible al fuego”, escribe Clausen. Suspender la ratificación del acuerdo comercial generaría un grave enfrentamiento político con la Administración Trump , abrirse a nuevas represalias arancelarias desde Washington, un escenario que en la Comisión Europea prefieren evitar. Pero en el Parlamento Europeo, con las tensiones en torno a Groenlandia, parece difícil que ahora mismo exista una mayoría de diputados a favor . Sería el primer golpe en la mesa de la UE ante al autoritarismo de la Casa Blanca.