Pacientes con cáncer de mama hablan de lo que supone para ellas hacerse todas las pruebas en el mismo día: "Esperar un solo día, ya es demasiado"

Begoña tiene 54 años. Le diagnosticaron cáncer de mama en Navidad de 2024. Tuvo que esperar un mes y medio para someterse a todas las pruebas. "Esperar un día solo, ya es demasiado", nos cuenta en La Linterna de COPE Andalucía. Mientras lo cuenta, María Ángeles la escucha. Ella también es paciente de cáncer de mama, pero cuando vieron que su caso podía ser maligno, le hicieron la biopsia, la mamografía y la ecografía solo en una mañana. María Ángeles es una de las primeras mujeres que se ha sometido al nuevo protocolo de la sanidad andaluza, conocido como "Acto único". Fue en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla en el mes de diciembre. Este protocolo para el cribado de cáncer de mama tiene un objetivo claro:   reducir la angustia y la incertidumbre de una espera que puede ser devastadora. Por eso, las dos coinciden: "es una buena noticia". El contraste entre ambos testimonios se hace evidente cuando las escuchamos a las dos. Mientras María Ángeles pudo volver a casa con todas las pruebas realizadas en una sola mañana, Begoña tuvo que afrontar un calvario de mes y medio para obtener el mismo resultado. La experiencia de Begoña pone de manifiesto cómo la espera, la burocracia y la ansiedad se convierten en enemigos adicionales en la lucha contra el cáncer. Begoña recuerda en  COPE Andalucía, cómo pasó esa espera. "Es duro porque el estado de ánimo está muy delicado en esos momentos".  La doctora consideró que su caso era "muy urgente" . Era crucial "ponerle nombre y apellido a lo que ya sabíamos que era algo malo". Y recuerda como cada día, y sobre todo, cada noche, la angustia y miedo se apoderaban de su mente. La espera, según Begoña, es lo peor del proceso. "Te sientes muy vulnerable", confiesa. La sensación es la de enfrentarse a un peligro inminente y desconocido. Lo describe con una crudeza sobrecogedora: "Piensas que es un camión de mercancías que viene a por ti que te va a quitar del medio". Esta metáfora ilustra la parálisis y el terror que provoca la incertidumbre, porque "hasta que no le ponen nombre y apellido y te dicen si tiene o no tratamiento, tu cabeza tiene mucho miedo". La experiencia de María Ángeles es la otra cara de la moneda. Sólo un año más tarde, en el mismo hospital sevillano, ella sí podía beneficiarse del protocolo de acto único. De hecho, fue de las primeras mujeres a las que hicieron todas las pruebas en el mismo día. Su testimonio es un reflejo de la esperanza que este sistema trae consigo. "Mi experiencia es completamente diferente", afirma de manera contundente. María Ángeles acudió al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla para una revisión, ya que había sido operada previamente de un cáncer de mama. Fue allí donde se sometió al acto único: "Me informa el técnico de rayos que vamos a hacer el acto único", explica. Le detallaron el proceso: primero la mamografía, después una ecografía si la radióloga detectaba "algo patológico" y, finalmente, la biopsia si era conveniente. Todo en la misma jornada. Para María Ángeles, el simple hecho de completar el circuito de pruebas en una mañana supuso un cambio radical. María Ángeles es consciente del sufrimiento que se ha ahorrado. "No tiene nada que ver". Reconoce que, al ser el primer día que se implantaba el protocolo, tuvo que esperar un tiempo en el hospital: "Yo me imagino que con el tiempo, eso será mucho mejor". La conclusión, sin embargo, es rotunda y llena de significado: "La verdad es que te vienes a casa con todo hecho". Begoña escucha a María Ángeles consciente del gran avance que supone el acto único. "Hubiese sido magnífico someterme a las tres pruebas en la misma jornada", algo que ya es posible en Andalucía. "Todo lo que sea implementar mejoría, tanto a nivel diagnóstico como a lo que es la tranquilidad de los pacientes, eso siempre es positivo". Más allá del acto único, Begoña también señala la importancia de acortar los plazos desde la primera consulta con el médico de familia. A pesar de su experiencia con la espera, dedica palabras de elogio para el personal del Hospital Virgen del Rocío. "El hospital funciona muy bien y los pacientes, de verdad, estamos muy bien atendidos", afirma. Antes de despedirse, Begoña reconoce que "los médicos hacen una labor extraordinaria". Y recuerda la empatía de su doctora cuando le confirmó personalmente el diagnóstico. (En realidad, nunca podrá olvidarlo).