Sin salir del marxismo

Si el llamado principio de ordinalidad no solo debía explicarse sino que debía quedar inexplicado, únicamente la ministra y vicepresidenta María Jesús Montero podía hacerlo, dada su clínica gramatical. Con lo fácil que ha sido para Oriol Junqueras: «Tenemos un acuerdo sobre el principio de ordinalidad, en el sentido de que si Cataluña es la tercera en aportar, también sea la tercera en recibir. Por lo tanto, hay un acuerdo respecto a la ordinalidad y, en este caso, representa para Cataluña 4.700 millones más». No solo fácil, sino inteligible. Pero la ministra Montero no tiene la culpa de que la sintaxis sea una gracia que no quiso darle el cielo (a Cervantes no quiso darle la de poeta) y, menos aún, culpable de que los periodistas no se conformen con Cataluña, empeñados en saber cómo va a afectar el principio de ordinalidad al resto de comunidades. Hombre, hombre, ¿tan difícil es entender que se trata solo de Cataluña?