Soluciones anacrónicas

El problema de Trump no es que se haya embarcado en un viaje hiperactivo para solucionar todos los problemas de Estados Unidos de una tacada. La prisa para ‘devolverle’ a América su grandeza es porque tiene solo dos años antes de las elecciones de medio término, que suelen dar al traste con su presidencia. El auténtico problema es que está resolviendo problemas que hace tiempo dejaron de existir. Se comporta como un anciano que se ve investido repentinamente de un poder omnímodo y se emplea con todas sus fuerzas en arreglar lo que ya estaba funcionando. Los angloparlantes expresan el sinsentido así: «If it works, don’t fix it». Si funciona, no lo arregles.