El Celta cierra con un triunfo gris en Sevilla una primera vuelta extraordinaria que gracias a sus 29 puntos se consolida en la séptima plaza. El gol de penalti de Marcos Alonso en el minuto 87 sentenció un encuentro con muy poco fútbol, con muchas imprecisiones y escaso juego ofensivo. Los célticos se aprovecharon de la calamitosa puesta en escena de un Sevilla que suma cinco derrotas en las siete últimas jornadas y pone en peligro la continuidad de Matías Almeida en el banquillo de Nervión. Una vez más, el buen trabajo defensivo ha dado más réditos de los esperados al equipo de Giráldez, que ya casi deja resuelto su primer objetivo de la temporada: la permanencia en Primera División. Desde su regreso a la máxima categoría, en 2012, nunca antes había cosechado un botín tan valioso el Celta como en esta ocasión al alcanzarse el ecuador del torneo liguero.