Galicia cerró el pasado año con 3.112 reses afectadas por ataques de lobo, una cifra que supone un ligero retroceso respecto al máximo de 2024 (3.225), pero que consolida un hecho difícil de discutir: es la segunda más alta desde 2010 y, por segundo año consecutivo, se supera la barrera de los 3.000 animales.