A 110 años del Primer Congreso Feminista en Yucatán: memoria, avances y deudas con las mujeres

En enero de 1916, mientras México aún se sacudía de los estragos de la Revolución, un grupo de mujeres protagonizó un hecho sin precedentes: reunirse de manera abierta para debatir sobre sus derechos, su lugar en la vida pública y el rumbo que debía tomar el país que estaba por redefinirse constitucionalmente.Ese encuentro, conocido como el Primer Congreso Feminista de América Latina, se celebró en Mérida, Yucatán, entre el 13 y el 16 de enero de aquel año. A más de un siglo de distancia, su legado vuelve a cobrar fuerza de cara a la conmemoración de su 110 aniversario en 2026.En entrevista para MILENIO, la ex diputada de Movimiento Ciudadano, Martha Tagle, sostuvo que recordar ese Congreso no es un ejercicio meramente simbólico, sino un acto político necesario para entender de dónde vienen las luchas de las mujeres y, sobre todo, qué sigue pendiente.“Siempre que pienso en ese Congreso, pienso en las condiciones tan adversas en las que se realizó”, subraya. "México era entonces un país convulso, con graves carencias de infraestructura, altos niveles de analfabetismo y profundas desigualdades. Viajar a la península de Yucatán implicaba días de trayecto y enormes dificultades logísticas, especialmente para las mujeres".En ese contexto, el Congreso Feminista representó una ruptura histórica. Fue el primer espacio donde las mujeres debatieron públicamente temas relacionados con sus derechos, justo cuando se gestaba el Congreso Constituyente de 1917, del cual ellas habían sido excluidas.“Las mujeres se reconocían como parte de la Revolución que había hecho posible un nuevo pacto social, pero estaban quedando fuera de la Constitución”, explica Tagle. La respuesta fue clara: organizarse, alzar la voz y colocar su agenda en la esfera pública.Temas que siguen siendo de debate contemporáneoEl encuentro fue convocado por el entonces gobernador de Yucatán, Salvador Alvarado, en un estado considerado progresista para su época. Ahí se discutieron temas que, sorprendentemente, siguen siendo centrales en el debate contemporáneo: el acceso igualitario a la educación, el reconocimiento de los derechos políticos, el derecho a votar y ser electas, la maternidad, el control sobre el propio cuerpo y el valor social del trabajo femenino, tanto remunerado como no remunerado.No obstante, Martha Tagle advierte que es necesario analizar el Congreso de 1916 con una mirada crítica. Las mujeres que pudieron asistir eran, en su mayoría, maestras e intelectuales, con cierto nivel educativo y privilegios en un país mayoritariamente analfabeta.“Eso no ha cambiado del todo”, señala. Aún hoy, quienes llegan a los espacios de toma de decisiones suelen ser mujeres con mayores oportunidades, lo que evidencia la persistencia de desigualdades estructurales.Pese a ello, la claridad política de aquellas feministas fue contundente. Colocaron la educación como un eje igualador y la participación política como condición indispensable para transformar la realidad.“El feminismo tuvo desde entonces la claridad de que las mujeres debían participar en las decisiones públicas”, apunta la legisladora. También abordaron debates complejos y divisivos, como la maternidad y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, así como la exigencia de reconocer socialmente el trabajo de cuidados que históricamente han asumido las mujeres.Participación de Sheinbaum en el Congreso FeministaA 110 años de distancia, México vive un momento histórico inédito: la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República. Su eventual participación en la conmemoración del Congreso Feminista de 1916 tiene, para Tagle, un profundo significado político y simbólico.“No se trata de protagonismo, sino de reconocimiento”, afirma. Reconocer que las mujeres que hoy ocupan cargos de poder lo hacen gracias a una lucha colectiva iniciada hace más de un siglo.Sin embargo, la ex diputada advierte que la narrativa de “llegamos todas” y “es tiempo de mujeres” no se ha traducido necesariamente en cambios reales en la vida cotidiana.“Mientras no se transformen las condiciones materiales de las mujeres, las demandas de 1916 seguirán siendo pendientes”, sostiene. "A pesar de avances como la paridad constitucional y una mujer presidenta, persisten brechas en educación, acceso a tecnologías, empleo, salarios y participación plena en la toma de decisiones".En materia política, aunque hoy existen más mujeres en cargos públicos, la violencia política de género y la simulación continúan siendo obstáculos graves.“No se trata solo de votar o ser electa, sino de decidir realmente”, subraya Tagle. "Muchas mujeres enfrentan agresiones, presiones y condiciones impuestas que limitan el ejercicio pleno de sus derechos".Derecho a decidir e incremento de violencia contra la mujerOtro de los grandes pendientes es el derecho a decidir. Aunque en 22 congresos estatales se ha aprobado la interrupción legal del embarazo, el camino ha sido largo y frágil, con avances y retrocesos. A ello se suma el incremento de la violencia sexual, agravada desde la pandemia, y la persistente carga de los cuidados que recae mayoritariamente en las mujeres.“Tenemos mayor autonomía sobre nuestro cuerpo, pero a un costo muy alto: ser supermujeres que lo hacen todo”.La conmemoración del Congreso Feminista de 1916 también busca interpelar a las nuevas generaciones. Para Martha Tagle, conocer la historia es fundamental para valorar los derechos conquistados y evitar retrocesos.“Nada de lo que tenemos ha sido gratuito”, enfatiza. "Las luchas feministas no son producto de un solo gobierno ni de una coyuntura reciente, sino de una batalla sostenida durante décadas".En ese sentido, emecista destaca la fuerza y energía de las juventudes actuales, que se movilizan, marchan y defienden sus derechos con convicción. Aunque enfrentan nuevos desafíos, su activismo demuestra que la lucha continúa. “Cada generación tiene sus propias batallas”, dice Tagle, y subraya la responsabilidad de quienes hoy ocupan cargos públicos de crear condiciones reales de igualdad para las mujeres que vienen detrás.A 110 años del Congreso Feminista de Mérida, el balance es claro: hubo avances innegables, pero también deudas profundas. La memoria histórica no solo honra a quienes abrieron camino, sino que obliga a quienes hoy ejercen el poder a asumir compromisos reales. Como advierte Martha Tagle, la igualdad sustantiva sigue siendo una meta por alcanzar, y el legado de 1916 continúa siendo una guía y un reclamo vigente.LG