La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Málaga ocupa 437 hectáreas en torno al Centro de la ciudad y sus barrios colindantes, una extensión superior a la implantada en buena parte de las grandes capitales españolas, según los datos públicos disponibles sobre sus ámbitos de aplicación. Aunque lejos aún de los modelos de Madrid o Barcelona, las grandes urbes de la Península, la capital de la Costa del Sol ha optado por una ZBE más vasta que la de ciudades como Sevilla, Zaragoza, Bilbao o Palma, donde las restricciones al tráfico se limitan a áreas mucho más reducidas. La delimitación de esta zona responde tanto a un modelo "equilibrado", según el Ayuntamiento, y a la obligación legal impuesta por la Ley de Cambio Climático como a las características urbanas y de movilidad propias de Málaga, marcadas por una elevada presión de tráfico, una intensa actividad turística y un casco urbano denso.